Ferro, la mujer que ya no pierde las finales, contra la fuerza fresca de Havlickova
Los cuartos de final de Montreux se juegan el viernes por la tarde en la pista central, sobre tierra al aire libre, y el cartel tiene algo de contraste entre dos relojes distintos. Fiona Ferro, cuarta cabeza de serie, llega con dos partidos ganados aquí y con el cuerpo acostumbrado a competir casi a diario desde hace semanas. Lucie Havlickova solo ha disputado un partido de individuales en el torneo: su rival de segunda ronda, Lucija Ciric Bagaric, se retiró y le regaló el pase. La intriga está justo ahí, en si el ritmo competitivo acumulado de la francesa pesa más que la frescura de la checa, o si ocurre exactamente lo contrario.
Ferro y el título que le devolvió el final feliz
Lo interesante de la forma de Ferro no son los resultados, sino la forma en que los ha conseguido. En la final de Saint-Palais-sur-Mer fue claramente superada en el primer set, tomó el mando pronto en el segundo, se vio muy por detrás en el decisivo y tuvo que salvar un punto de partido antes de completar la remontada. TennisActu habló de que «la rueda había girado» después de una racha de finales perdidas, y la imagen encaja: la francesa venía coleccionando segundos puestos dolorosos.
El más cruel fue el de Palermo. Empezó tensa, se vio arrollada en el primer set, respondió de inmediato en el segundo, perdió el hilo cuando Francesca Jones enlazó varios juegos y aun así forzó el set decisivo. Tuvo punto de partido en el tie-break final, falló una derecha y perdió también los dos puntos siguientes. «Estoy decepcionada con el resultado; fue un partido muy disputado», resumió después, con esa mezcla de fastidio y convicción que se le nota ahora en pista.
En Montreux ha dejado dos lecturas distintas. Contra Mona Barthel su juego al resto fue más fiable que su saque: hubo roturas constantes por los dos lados, pero Ferro castigó sin descanso el segundo saque de la alemana y aprovechó sus ocasiones. El partido ante Barbora Palicova fue el mejor síntoma: dos sets largos, ninguna caída prolongada de momento y una revancha completada, porque Palicova le había remontado la final de Hechingen. Sin lesiones ni molestias reportadas; la única duda es el desgaste de haber terminado un título justo antes de venir aquí.
Havlickova, Nueva York y la humedad que le quitó el saque
La checa llega con un techo alto y un suelo bajo, y las dos cosas se vieron en el mismo mes. En la previa del US Open superó a rivales de nivel y salvó un punto de partido ante Moyuka Uchijima, sirviendo para seguir en el tercer set y ganando finalmente en el tie-break decisivo. Después firmó su primer cuadro final de Grand Slam con un partido sereno contra Nao Hibino: dominó el primer set, se descolgó al inicio del segundo y reaccionó antes de que el partido se le alargara.
El debut en el cuadro principal fue otra cosa. Rompió pronto, no consolidó, remontó un déficit importante en el segundo set y tuvo varias oportunidades de igualar que no convirtió. Su valoración fue tajante: «El rendimiento no fue desde luego lo que había imaginado; por desgracia, el partido simplemente no salió bien». Explicó que la humedad extrema le afectó al agarre y a la confianza con el saque hasta que consiguió magnesio para las manos, y admitió errores evitables por ir siempre persiguiendo el marcador.
Su estreno en Montreux, en cambio, fue alentador. Ante Lola Radivojevic el primer set fue parejo y cargado de tensión, pero ella jugó el tie-break más limpio; a partir de ahí aceleró y arrasó en el segundo. El saque le dio puntos gratis, aunque también hubo primeros saques fallados y dobles faltas, con la diferencia de que esta vez el desajuste no contagió al resto de su juego. No hay lesiones ni enfermedad reportadas, y sigue en liza en el dobles con Nicole Fossa Huergo: ganaron unos cuartos con dos tie-breaks y pasaron las semifinales en dos sets.
Peso y altura contra velocidad y primer golpe
El plan de Ferro pasa por no aceptar el duelo de pegada. Havlickova es peligrosísima cuando puede plantar los pies, atacar una bola previsible y cerrar con el golpe siguiente; la francesa tiene que obligarla a generar velocidad una y otra vez desde bolas a la altura del hombro, con profundidad, efecto y cambios de altura, y cambiar de dirección solo cuando ya haya asentado la bola al fondo. El riesgo es evidente: si deja cortos los segundos saques o las derechas neutras, la checa toma el mando de inmediato.
Havlickova quiere lo contrario: puntos breves, primer saque y primer golpe tras el saque, presión temprana sobre el segundo saque rival. El dobles le ha dado repeticiones de volea y de transición que Ferro no ha tenido esta semana, así que subir a la red es una opción real. Su disciplina será no acelerar demasiado pronto en peloteos igualados, porque Ferro alarga los peloteos con gusto y espera a que la rival se pase de revoluciones.
El antecedente directo de esta temporada sobre tierra fue un vaivén completo: Ferro mandó al principio, Havlickova se llevó un segundo set totalmente unilateral y la francesa volvió a ordenar el partido en el decisivo. La lección sirve para las dos: la checa sabe que puede atravesarla durante tramos largos, y Ferro sabe que puede sobrevivir a esa ráfaga. Ninguna ventaja debería sentirse segura.
Queda el detalle de las condiciones. El partido empieza en la sesión de tarde, con pronóstico apacible y sol, y temperaturas que irán bajando; el calor inicial debería ayudar al saque y a los golpes planos de Havlickova, mientras que la bola más apagada de la noche daría a Ferro más tiempo para defender y para subir la trayectoria. Es una tendencia probable, no una medición. Y no hay local: la francesa quizá reciba algún apoyo en la región francófona, pero eso ya es intuición y no dato. Al final todo apunta a un partido decidido al resto, con rachas bruscas y sin favorita cómoda.

La pista decide el partido. Usted, mi ánimo.











