El 2-6, 4-6 ante Cobolli pesa menos al mirar el contexto: llegó al día siguiente de un duelo de 2 horas y 46 minutos. En Basilea habrá tenido cinco días para recuperarse; en Lyon, ante Landaluce, firmó 16 aces y salvó los cuatro puntos de rotura que afrontó.
Ese saque le da margen para mantener el partido igualado: ganó 6-3, 6-7, 7-6 sin cederlo, incluso con dos tie-breaks de por medio. Siete de sus nueve últimos partidos superaron los 22,5 juegos; me quedo con más de 22,5 a 1,86.
Lehecka llega con nivel para apretar, tras alcanzar la final de Tokio, pero no siempre convierte sus ventajas en victorias cómodas: perdió en tres sets ante Jódar y Griekspoor después de llevarse el primero, y necesitó tres mangas contra Borges, Humbert y Bergs. Eso encaja con un partido largo, no con una apuesta a que Wawrinka domine.
El peligro es concreto: que el homenaje de despedida le pese a Wawrinka desde el inicio y que los cambios de ritmo y la aceleración de derecha de Lehecka castiguen su movilidad lateral. Si ocurre, el suizo puede quedarse sin tiempo para que su saque mantenga esto igualado.




















