De compañeras a rivales en 48 horas: Sobolieva y Noha Akugue se cruzan en Montreux
Hay semanas en las que el cuadro de un torneo se pone irónico. Anastasiia Sobolieva y Noma Noha Akugue compartieron pista en el dobles de este WTA 125 de Montreux hace apenas un par de días: ganaron el primer set de sus cuartos, se les escapó un segundo muy ajustado y cayeron en el super tie-break decisivo. Este viernes vuelven a verse, pero con la red en medio, en los cuartos de final del individual sobre la tierra suiza. No queda misterio táctico: cada una ha visto de cerca cómo saca la otra, cómo se mueve, cómo respira cuando el marcador aprieta. Lo que está en juego es una semifinal en una temporada en la que ambas rondan su mejor momento de clasificación.
Sobolieva: de sobrevivir al lunes a mandar el miércoles
El torneo de la ucraniana tiene una curva muy limpia de lectura. En primera ronda sufrió tres sets largos ante Mina Hodzic: controló el primero, perdió el hilo en la fase media y tuvo que remar en un decisivo cerrado. Lo valioso no fue el resultado, sino que el set perdido no se convirtió en derrumbe; aguantó físicamente y encontró calma en el tramo final, que es justo lo que le había faltado últimamente.
La segunda ronda fue otra cosa. Ante Andrea Lázaro García mandó desde el primer juego, no regaló nada en el set inicial y cerró el partido en poco más de una hora. Sus juegos al saque fueron mucho más sólidos que en el estreno y su presión al resto impidió que la española encontrara el ritmo de tierra. Pasar de sobrevivir a dominar en 48 horas es la señal de forma más fuerte que trae cualquiera de las dos.
El contexto previo era menos amable: en el US Open ganó un primer set apretado a Alexandra Shubladze y después se le cayó el nivel en el segundo, sin poder frenar la inercia en el decisivo. Montreux, sobre tierra, la ha devuelto a un tenis más natural, de peloteos que se construyen golpe a golpe en lugar de resolverse al primer intercambio. Queda el matiz físico: se retiró en una final sobre tierra a mediados de julio y volvió a parar en otro WTA 125 a finales de mes, sin diagnóstico público. Desde entonces ha completado una larga clasificación en Nueva York y los dos partidos de aquí, incluido el maratón inicial, sin recaída reportada, y no hay ninguna dolencia nueva anunciada esta semana.
Noha Akugue: el talento nunca fue el problema, cerrar sí
La alemana llegó a Montreux con un patrón repetido y agotador: buen tenis hasta la fase decisiva y menos eficacia justo al final. En el US Open ganó el primer set a Anna Siskova y perdió los dos siguientes; en Varsovia, otra vez primer set arriba y derrota en el tramo final del decisivo. Contra Anna Bondar en Hamburgo hizo el camino inverso —mal arranque, gran segundo set, decisivo igualado— y el desenlace fue el mismo, aunque Bondar acabara llegando a la final.
Esta semana ha roto esa secuencia dos veces. Ante Denisa Zoldakova perdió el primer set, cambió el partido con más presión al resto y más autoridad de derecha, y completó la remontada aunque el tercero se apretara. Contra Alina Granwehr abrió una ventaja amplia en el primer set, dejó que la suiza igualara y, en lugar de hundirse, ganó los dos juegos siguientes y arrastró esa inercia al segundo set. No ha sido un tenis impecable, pero sí resiliente: ya ha resuelto dos problemas distintos, remontar un set y sostener una ventaja que se tambaleaba.
Físicamente no hay nada que señalar: ningún parte de lesión ni enfermedad, todos sus partidos recientes completados, dos individuales aquí más el dobles compartido y el jueves libre de individuales. La duda no es el fondo, sino la precisión: cuando se le desajusta el timing de la derecha, sus juegos al saque y su tolerancia en bola neutra se vuelven vulnerables a la vez.
Zurda contra ritmo: dónde se decide el pase a semifinales
Noha Akugue es la agresora natural del duelo. Es zurda, considera la derecha su golpe principal y la usa para empujar a la rival detrás de la línea antes de abrir la pista. Sus patrones son los clásicos de una zurda en tierra: saque abierto desde el lado de ventaja para llevar a Sobolieva al pasillo, derechas cruzadas que cargan una y otra vez el revés contrario y, si la ucraniana se retrasa al resto, una bola más corta para cambiar la geometría. Su servicio, eso sí, fue irregular en primera ronda, sobre todo con el segundo saque, y mejoró ante Granwehr.
Sobolieva no tiene un arma única evidente, sino ritmo y frescura de tierra. Su camino pasa por restar profundo por el centro para negarle ángulos inmediatos, dirigir el peloteo neutro al revés de la alemana en lugar de alimentarle la derecha, alargar los intercambios sin retroceder en exceso y cambiar de dirección solo desde una posición estable. Y, sobre todo, atacar el segundo saque: contra Lázaro García su juego al resto fue el motor del partido, aunque la bola que recibirá hoy será bastante más pesada.
El primer golpe tras el saque pesará más que el saque en sí. Ninguna de las dos parece capaz de mantener el saque sin exponerse al peloteo, así que habrá muchos juegos al resto y muchos puntos de rotura. Ahí aparece el otro eje: Sobolieva llega con una ligera duda de durabilidad por aquellas retiradas de julio, pero jugando su mejor tenis de la semana; Noha Akugue llega intacta físicamente, aunque con un historial reciente de ejecución dudosa en los finales ajustados.
Un primer set igualado sería el examen perfecto para ambas: a Sobolieva le mediría si su confianza sobrevive sin control temprano del marcador, y a Noha Akugue la devolvería justo al escenario que se le ha escapado tantas veces este verano. La familiaridad del dobles quita dramatismo al arranque y elimina sorpresas, y ninguna juega en casa, así que el público no inclinará nada. Se trata, en el fondo, de la estabilidad en el peloteo de Sobolieva contra la derecha zurda de Noha Akugue, y de quién mantiene la mano firme cuando la tierra ya esté marcada por dos horas de carreras.

¿Está de acuerdo conmigo? Dígalo con el botón.













