El martillo checo contra la maratoniana croata: Havlickova y Ciric Bagaric encienden Montreux
¡Bienvenidos a la tierra batida suiza! El WTA 125 de Montreux nos regala un cruce de octavos de final que es puro contraste de estilos. Por un lado, tenemos el ritmo machacón y la paciencia infinita de una jugadora que viene remando desde la fase previa. Por el otro, el tenis explosivo de una estrella emergente que acaba de pisar su primer cuadro principal de Grand Slam. Ninguna juega en casa, ambas están doblando turnos con el cuadro de dobles y las dos han demostrado que los tie-breaks de los primeros sets no les hacen temblar el pulso.
La superviviente de la previa que domina el arte del desempate
Lucija Ciric Bagaric no ha venido a Montreux de turismo. La croata llega con el depósito lleno de confianza tras superar la fase previa y despachar a toda una Jule Niemeier en la primera ronda del cuadro principal. Su patrón en este torneo es asombrosamente repetitivo y letal: sufre bajo presión en el primer set, lo lleva al límite y luego pisa el acelerador a fondo. Lo hizo ante Niemeier y ante la invitada Gabriella Price, llevándose el primer parcial en el tie-break antes de dominar a placer la segunda manga. Contra la experimentada Deborah Chiesa, incluso le tocó tirar de casta y remontar tras regalar el set inicial con estrépito.
Esa capacidad para encajar los golpes y entrar en calor es su mayor baza. Ciric Bagaric ya tiene tomadas las medidas de la pista, conoce el bote exacto de la bola y sabe cómo alargar los peloteos hasta asfixiar a sus rivales. Viene de levantar un título de dobles en Târgu Mureș, lo que justifica esa seguridad extra en la red y su impecable lectura en el juego al resto. Su único fantasma es la factura del taxímetro físico. Jugar previa, cuadro principal y dobles es un cóctel de minutos en pista que pondrá a prueba sus piernas si el partido decide marcharse al set decisivo.
Del café de Praga a fulminar con el primer golpe
Lucie Havlickova es una montaña rusa de emociones y talento ofensivo. Esta chica colgó temporalmente la raqueta por agotamiento mental para trabajar sirviendo mesas en una cafetería de Praga, y ahora acaba de firmar el hito de su vida superando la durísima previa del US Open. En Nueva York demostró un hambre voraz: salvó una bola de partido ante Moyuka Uchijima y remontó un 0-3 tras un parón por lluvia frente a Nao Hibino. Aunque la humedad extrema y los nervios la desenfocaron en su debut en el cuadro principal, ha aterrizado en Montreux cambiando el cemento rápido por la arcilla sin inmutarse.
Su carta de presentación en Suiza fue un golpe directo al mentón de Lola Radivojevic. Tras mantener el saque estoicamente en un primer set sin una sola rotura de servicio, Havlickova metió la quinta marcha en el tie-break y no dejó ni las migas en la segunda manga. Su servicio es un cañón y respira aliviada cuando puede dictar con el primer golpe tras el saque. Sin embargo, su cabeza es un campo de minas. Ella misma confiesa que cuando perdona un punto de rotura, la frustración la asalta y los errores no forzados se encadenan. Por si fuera poco, arrastra una ligera molestia en el hombro desde Nueva York que exige vigilancia constante.
Pelotas pesadas, espín venenoso y el examen de paciencia
El choque táctico de este partido se enseña en las academias. Havlickova quiere puntos cortos, apoyarse en su porcentaje de primeros saques y soltar latigazos para cerrar el punto por la vía rápida. Ciric Bagaric, en cambio, quiere barro. La croata buscará mantener la bola en pista, exprimir el bote alto de la arcilla y desesperar a la checa. Havlickova confesó hace unos días que las bolas altas y pesadas a su revés le resultan "terriblemente incómodas". Esa es la receta exacta que Ciric Bagaric debe cocinar a fuego lento: buscar ángulos cruzados, jugar con margen y obligar a su rival a generar potencia por encima del hombro.
El arranque del partido será el termómetro anímico de la jornada. Ciric Bagaric ha dejado claro que no entra en pánico si cede el primer set, pero permitir que Havlickova se apunte la manga inicial es jugar a la ruleta rusa, porque el tenis de la checa fluye suelto y letal cuando manda en el marcador. Si el duelo se alarga, veremos quién parpadea primero físicamente. Entre el peaje del viaje intercontinental de Havlickova y la sobrecarga de kilómetros de Ciric Bagaric, la frialdad para ejecutar el segundo saque en los momentos de tensión dictará quién saca el billete a los cuartos de final.

Sin like no hay winner, solo un peloteo perdido.











