Fernandez llega a Hong Kong desde la final de Tokio; Kenin, con un cuadro que no esperaba
El torneo de Hong Kong abre su cuadro con un cruce que nadie había dibujado hace unos días. Sofia Kenin entró en el cuadro principal tras la baja de Belinda Bencic y se ha encontrado en primera ronda con Leylah Annie Fernandez, tercera cabeza de serie y número 23 del mundo. La diferencia de ranking es enorme, con Kenin en el puesto 187. La intriga está en el calendario: Fernandez llega directamente desde la final de Tokio y se mide en pista dura en la madrugada del 2 de noviembre (05:00, hora de Moscú).
Fernandez y el otoño en que aprendió a remontar con la raqueta
La gira asiática de Fernandez se parece a una tormenta de fin de verano: empieza con nubes y termina despejando. En Singapur, a finales de septiembre, levantó el título ante rivales muy distintas: la calidad de Mirra Andreeva, el arranque fuerte de Maja Chwalinska y la agresividad de Talia Gibson en la final. Contra Gibson tuvo problemas para conservar las roturas y salvó una bola de set antes de tomar el mando.
De aquella semana salió una frase que explica todo lo que vino después: «Ver que fui capaz de superar este tipo de adversidad me da confianza». Su equipo había decidido después del US Open que necesitaba partidos y momentos incómodos, no solo entrenamientos. Visto así, su apretado calendario es una estrategia y no un descuido.
Ningbo fue la prueba más cara. Remontó a Elise Mertens desde una rotura en contra al final del set decisivo, se recompuso ante Aliaksandra Sasnovich tras perder el segundo set y le dio la vuelta a un primer set perdido contra Ekaterina Alexandrova. En semifinales ante Marie Bouzkova restó de maravilla, pero no consolidaba sus ventajas. Ella misma no se lo perdonó: «Quizá no fue mi mejor tenis. Demasiados errores».
La final ante Elena Rybakina marcó el límite de este buen momento. Fernandez desaprovechó oportunidades al resto en el arranque y, en cuanto Rybakina asentó el saque y el primer golpe tras el saque, pasó gran parte del partido defendiendo. Lo preocupante no fue perder, sino ver cómo se apagaba su tenis agresivo cuando la rival golpeaba primero y no le dejaba tiempo.
Tokio trajo de vuelta la versión decidida. Ante Mertens se dejó remontar una ventaja amplia en el segundo set, empezó por detrás en el tie-break y afrontó una bola de set, pero cerró con autoridad. Los cuartos de final no se jugaron por la retirada de Rybakina, una pausa que vino bien a sus piernas pero que no añade nada al análisis de su juego.
La semifinal ante Kamilla Rakhimova, el 31 de octubre, tenía algo de examen, porque la misma rival la había incomodado en Pekín. Fernandez volvió a empezar por detrás en los dos sets, pero la rotura decisiva la construyó subiendo a la red, forzando un globo defensivo y rematando. Cerró con una volea de derecha. Su balance fue honesto: «Estoy contenta con cómo mantuve la calma, al menos la mayor parte del tiempo».
Ese «al menos» vale oro. Fernandez remonta tomando la iniciativa, no esperando errores ajenos, pero sigue empezando lenta y su saque no siempre la protege.
Kenin, la que siembra roturas y no llega a recogerlas
A Kenin le ha tocado una gira de caminos secundarios. En Osaka pasó por la previa y entró al cuadro principal como lucky loser. Antes, en Seúl, Alina Charaeva la remontó en un partido largo que la WTA describió como una vuelta de su rival. Es el retrato de alguien que compite, pero a quien el partido se le escapa en el tramo final.
Guangzhou, el 27 de octubre ante Kaitlin Quevedo, es lo más reciente y lo más revelador. El primer set fue cosa de los saques hasta que Kenin cedió la rotura tardía. En el segundo se puso por delante varias veces al resto y devolvió la ventaja casi de inmediato, aunque forzó el set decisivo en un tie-break muy disputado. En el tercero recuperó una rotura perdida, pero ya no logró estabilizar sus juegos de saque.
Conviene ser justo con ella. Quevedo venía lanzada, siguió avanzando en el cuadro y aquel fue el partido más largo de su carrera. Kenin no se fue de Guangzhou a la primera, sino tras obligar a trabajar mucho a una rival en ascenso.
Tampoco hay que exagerar. Esa resistencia no demuestra que haya recuperado su nivel, y no hay declaraciones recientes suyas ni de su entrenador sobre su confianza, su físico o su plan para Hong Kong. Su biografía en la WTA cita a Alex Kenin como entrenador, aunque no consta su papel en este torneo.
Sí tiene algo a su favor: su último partido exigente fue a principios de semana, lejos de la carga que trae Fernandez de Tokio. Eso le da más margen de recuperación, aunque no garantiza que esté más fresca. Hong Kong es para ella un premio inesperado y una ocasión de convertir buenos tramos en un partido entero.
Quitarle el tiempo a Kenin antes de que pesen las piernas
El plan de Fernandez está dicho con sus propias palabras: robarle tiempo a la rival desde el principio del peloteo y saber cuándo toca neutralizar, defender o contraatacar. Contra Kenin, la duda es si seguirá construyendo posiciones de ataque o empezará a forzar golpes arriesgados cuando se le escape la primera oportunidad. Su juego al resto ha sido su red de seguridad en toda la gira.
El primer punto débil está en su saque. Bouzkova se lo rompió una y otra vez en Ningbo y Mertens le reabrió un set que parecía cerrado en Tokio. Si Kenin consigue restar con presión, pondrá a prueba justo lo que más ha variado durante esta buena racha de Fernandez.
El segundo factor apunta a Kenin: el juego que sigue a una rotura. En Guangzhou su problema no fue abrir huecos, sino cerrarlos detrás de sí. Si logra mantener el saque tras romper, obligará a Fernandez a reconstruir la presión, y eso, con los kilómetros que esta lleva encima, ya es otra conversación.
Queda la parte más difícil de leer, y confieso mis dudas. Las dos han demostrado cabeza para aguantar partidos largos, pero la fortaleza mental y la frescura física son cosas distintas. Fernandez enlaza Ningbo, Tokio, el viaje y un nuevo torneo, sin que conste ninguna lesión ni cansancio declarado. Si el partido se alarga, sus piernas tendrán tanto que decir como su derecha.
El público puede ser un factor. Fernandez agradeció el apoyo de la grada en Tokio y en Singapur, y la organización promociona su regreso como antigua campeona del torneo. Que eso se traduzca en un ambiente claramente a su favor frente a Kenin está por ver. Lo seguro es que en esta pista dura se cruzan una jugadora que intenta que el buen momento no se le agote y otra que busca, por fin, terminar lo que empieza.

Un like y saco otra vez el cuaderno viejo.










