Tubello y Grabher, una final de Curitiba entre la remontada y la ventaja que se escapa
Curitiba estrena torneo y ya tiene su primera final. El Curitiba Open, un WTA 125 en tierra batida al aire libre en el Graciosa Country Club, cierra su edición inaugural con un duelo entre Alice Tubello, 207 del mundo, y Julia Grabher, 122 y segunda cabeza de serie. Sobre el papel hay jerarquía. En la pista, las dos llegan con la misma costumbre: levantarse cuando el partido se les tuerce.
Alice Tubello y la semana en que todo empezó a encajar
La buena tierra de Tubello no nació en Brasil. A principios de octubre, en Heraklion, ya se la vio progresar con control, y la crónica de TennisActu subrayó que Martha Matoula no encontró soluciones ante ella. Es una base reciente, aunque nadie garantiza que ese nivel se mantuviera intacto en las semanas siguientes.
En Curitiba arrancó con autoridad ante Laura Samson, en un estreno que la prensa francesa calificó de sorpresa considerable, y siguió adelante contra Luna Maria Cinalli. La señal útil es otra: Tubello llegó lista para mandar desde el primer juego, sin necesidad de rodaje.
El partido de cuartos de final contra Jazmin Ortenzi es el que mejor la explica. Perdió el primer set, respondió con firmeza en el segundo y volvió a quedarse por detrás en el set decisivo. No se limitó a sostener la primera reacción: remontó por segunda vez y se adueñó del tramo final sin interrupciones.
La semifinal ante Nauhany Silva fue un paseo, casi una mañana de sol después de la tormenta. Atacó el saque de la brasileña desde el principio, mantuvo el control mientras se acumulaban los errores de su rival y terminó el partido sin perder el saque, según Tennis Majors.
Conviene no enamorarse demasiado de esa facilidad. Globo dejó claro que Silva no reprodujo el tenis de días anteriores, así que el triunfo mezcla el mérito de Tubello con una tarde gris de la rival. Lo de Ortenzi dice más sobre cómo reacciona cuando el partido pesa.
Para Tubello es su primera final a este nivel, la más grande de su carrera. TennisActu la vincula además con su mejor ranking y con mejores opciones de entrar en la previa del Open de Australia, con pocos puntos que defender antes del corte. Se la intuye confiada por cómo juega, pero no hay declaraciones suyas que lo confirmen.
Julia Grabher, la especialista en salir de los apuros
Grabher llega con una referencia fresca: el título de Tolentino a finales de septiembre, ganado a base de remontadas antes de las rondas finales. Después de aquello dijo que para ella «ganar el torneo era mucho más importante», una frase que habla de cuánto valora volver a levantar un trofeo.
Lo que vino después fue menos limpio. En Samsun, sobre pista dura, se le escaparon oportunidades al resto antes de que Gálfi diera el golpe decisivo. Ella misma reconoció que habría preferido seguir en tierra batida y que el calendario la empujó a aquella cita.
Mallorca dejó un aviso más concreto. Ante Deborah Chiesa necesitó otra remontada larga, y contra Ariana Geerlings tuvo ventajas que no supo conservar, con una interrupción para reparar la pista, un tiempo médico y un estado físico aparentemente mermado al final. Ni la interrupción ni un bajón inexplicable bastan por sí solos para explicar aquella derrota.
En Curitiba ha vuelto la Grabher que no se rinde. Contra María Lourdes Carlé recuperó una desventaja tardía en el segundo set, y ante Leyre Romero Gormaz se repuso de un primer set perdido con claridad para imponerse en un tramo final muy ajustado. También superó a Carolina Alves pese al apoyo local que tuvo la brasileña.
La semifinal ante Riera fue su partido más limpio y el más corto de la semana. Se hizo con el primer set y se adelantó pronto en el segundo, pero Riera reaccionó y le rompió cuando sacaba para cerrar el partido. Grabher contestó de inmediato con un juego al resto contundente y selló la final.
Esa última imagen resume su semana: genera ventajas con facilidad, pero protegerlas le cuesta más. A cambio, la semifinal rápida le alivió la carga tras varias batallas largas y su participación en el cuadro de dobles, ya terminada. No se ha informado de ninguna lesión nueva.
Una final que puede necesitar más de una remontada
El precedente está muy cerca. A finales de septiembre, en la tierra de Tolentino, Tubello tomó la iniciativa al principio y Grabher le dio la vuelta para sostener la remontada en el set decisivo. Ninguna de las dos se sorprenderá si Tubello golpea primero o si Grabher empieza incómoda; otra cosa es pensar que aquel partido pese en la cabeza de alguna.
La primera pregunta es el saque de Tubello. Ante Silva apenas sufrió, pero Grabher ha ido construyendo sus victorias desde el juego al resto, como mostró con su respuesta inmediata ante Riera. Saber si Tubello mantiene esa calma cuando la presión al resto no afloja es, quizá, la clave más clara del partido.
La segunda mira hacia Grabher. Lo que ocurra en el juego de saque después de cada rotura puede decidir mucho, porque Mallorca y aquel intento fallido de cerrar ante Riera dejaron dudas en la consolidación. Pero quien la vio reaccionar acto seguido sabe que no conviene hablar de fragilidad general.
Por resistencia es difícil inclinar la balanza. Grabher ha sobrevivido a partidos largos toda la semana y Tubello completó una remontada exigente ante Ortenzi; las dos llegan con semifinales cortas, y nadie sabe cuál de las dos ha descansado mejor. No hay favoritismo claro en las piernas.
El cielo puede meter su propia mano. La previsión para el domingo anuncia lluvia y chubascos en parte del día, y en una pista al aire libre eso significa posibles interrupciones y una tierra que cambia de humedad.
Tampoco hay ventaja clara en la grada: el último relato local se apagó con la eliminación de Silva. Queda una historia sencilla y bonita, la de una jugadora ante su gran oportunidad frente a otra que acaba de saborear un título. Si el partido se enreda, ganará la que necesite menos remontadas para mandar.

Lo he contado largo, como siempre. Júzgueme con calma.










