Los diez últimos partidos de Prozorova llegaron al set decisivo y todos superaron los 21,5 juegos. También en Guangzhou cedió una ventaja y tuvo que rehacerse: contra Garland, 6-4, 3-6, 6-3; ante Gorgodze, 6-3, 5-7, 6-3.
Dart suele firmar marcadores cortos ante rivales muy inferiores; frente a pares de circuito, como Gibson y Jovic, sus partidos se alargan y le cuesta convertir una ventaja en control. Prozorova viene de ganar a rivales del top 20 y del top 40, y su primer saque le ayuda a sostener juegos apretados.
El más de 21,5 juegos a cuota 1,738 paga mejor que buscar una ganadora: los precios están igualados y el hándicap apenas se separa de una moneda al aire. No veo ahí una ventaja clara.
El riesgo es la carga: Prozorova jugó cerca de cuatro horas en los dos últimos días, tras el maratón de Ningbo. Si se queda sin piernas y Dart resuelve en dos sets moderados, la línea no sale; por ahora, los partidos más pesados de Prozorova han sido también los más largos, y Dart cerró su última previa en 58 minutos.















