Noha Akugue y Charaeva, dos remontadas que se encuentran en la final de Courmayeur
El torneo de Courmayeur, un WTA 125 en pista dura cubierta, llega a su final este 1 de noviembre, a las 17:00 hora de Moscú. Noma Noha Akugue, sexta cabeza de serie y 126 del mundo, se mide con Alina Charaeva, segunda favorita y número 100. Ninguna de las dos ha ganado esta semana sin pasar antes por algún mal rato, y precisamente ahí, en cómo salen de los baches, parece esconderse la final.
Noha Akugue, la tenista que necesita un set para sentirse en casa
Su semifinal contra Anna Blinkova, primera cabeza de serie, empezó torcida. Noha Akugue perdió el saque de entrada y se quedó atrás. En lugar de dejarse llevar por ese arranque, fue recuperando terreno, rompió tarde en el primer set y tomó el mando del partido.
El segundo set no fue un paseo, con una racha de roturas consecutivas por ambos lados. Lo valioso fue otra cosa: siguió apretando al resto, consiguió la rotura decisiva en el tramo final y cerró el partido al saque sin agonía.
En cuartos, ante Ayla Aksu, el guion se repitió. Se vio muy por detrás en el marcador antes de subir claramente su nivel y dominar. Ella misma lo explicó con franqueza: «Estaba un poco nerviosa en el primer set» y «me costó encontrar el ritmo». También admitió que la agresividad y la variedad de Aksu la habían inquietado.
Antes había superado a Linda Klimovicova, un triunfo que la prensa local leyó como confirmación de un buen momento.
La semana anterior, en Wrexham, la historia fue menos amable. Jodie Burrage la superó al principio; Noha Akugue reaccionó tarde y no aprovechó sus ocasiones para alargar el partido, porque Burrage salvó una bola de set antes de cerrarlo. Courmayeur es una respuesta mejor a ese tipo de apuros, aunque una semana no basta para dar por resuelto el problema.
En Montreux, sobre tierra batida, ya había llegado a una final, pero Fiona Ferro apenas le dejó asentarse. La lección es sencilla y algo cruel: llegar a una final y jugar en ella tu mejor tenis son dos cosas distintas.
Blinkova la había retratado antes de enfrentarse a ella: «Pega muy fuerte», avisó, y añadió que cuesta contenerla cuando su juego funciona. No se han reportado lesiones. Lo que tiene por delante es la oportunidad de convertir la experiencia de finalista en su primer título a este nivel.
Charaeva y su servicio, el refugio al que vuelve cuando se le nubla el partido
Contra Elsa Jacquemot, Charaeva se puso por delante, vio cómo su rival igualaba y después se escapó con autoridad en el set decisivo. Tennis Majors destacó su eficacia repetida al resto y un saque especialmente limpio. Perder el segundo set no le provocó una caída en picado: volvió a mandar.
Hay un matiz que conviene tener en cuenta. Jacquemot llegaba lanzada desde Wrexham, pero con un camino agotador en Courmayeur, a base de remontadas y con una bola de partido salvada en cuartos. Ese final tan contundente de Charaeva tiene mérito, aunque no demuestra que fuera superior durante todo el partido.
En cuartos, frente a Marina Bassols Ribera, SuperTennis señaló como diferencia su saque más incisivo, junto a su habilidad para castigar los juegos de servicio complicados de la rival. Es una prueba concreta de que su servicio le está sirviendo para mandar en el punto, no solo para ponerlo en juego.
El debut ante Gabriela Knutson fue más incómodo. Charaeva fue claramente superada en el primer set y le dio la vuelta cuando recuperó la precisión en sus golpes. La crónica local vincula la remontada a esa mejora de puntería, no a un golpe de suerte.
Su gran salto llegó en Pekín, donde derrotó a Elena Rybakina respondiendo una y otra vez a cada rotura en contra, con un passing de revés clave en la remontada. «Supongo que nunca dejé de creer», dijo, después de reconocer que había sentido muchos nervios. Hay que recordar que Rybakina volvía a competir y después reportó un problema físico.
Ante Zheng Qinwen perdió, pero dejó buenas señales. Tras un inicio muy apretado, mejoró su saque y cambió el rumbo del partido en el segundo set. Llegó a recuperar una rotura cuando Zheng estaba a punto de cerrar el partido, aunque volvió a ceder su servicio poco después.
Después de Pekín, la racha se enfrió. En Rovereto no logró asentarse ante Martyna Kubka y en Wrexham ganó el primer set a Anna Siskova antes de dejarse remontar. Courmayeur parece más un nuevo repunte después de un otoño irregular que la continuación natural de una racha.
Charaeva atribuye su progreso al trabajo constante, a la continuidad física y a competir contra rivales mejores. Su entrenador desde hace años es Carlos Martínez, con base cerca de Barcelona. «En realidad es como mi padre», dice de él. Su ambición declarada para el final de temporada es entrar directamente en los torneos de Grand Slam.
La final de quien recupere antes la puntería
No hay datos documentados de enfrentamientos previos, así que nadie llega con ventaja psicológica de partidos anteriores. Noha Akugue es zurda y Charaeva diestra, lo que cambia los ángulos del saque y la posición al resto. Esa diferencia obliga a ajustar, aunque nada indica todavía qué patrón concreto hará más daño.
La primera pregunta es de calendario dentro del propio partido. ¿Encontrará Noha Akugue su ritmo de ataque antes de que Charaeva use el saque para dominar los primeros intercambios? Si la zurda vuelve a necesitar un set para entrar en calor, quizá esta vez la rival no le conceda ese tiempo.
Las dos han roto mucho esta semana. Noha Akugue desarmó los juegos de saque de Blinkova y Charaeva hizo lo mismo con Jacquemot. Por eso una rotura tempranera no debería tomarse como sentencia: ambas han demostrado que el resto les sirve para dar la vuelta a un partido.
Más que la agresividad sostenida, puede decidir la precisión después del mal rato. Noha Akugue necesita tiempo para ajustar su timing, y Charaeva remontó a Knutson cuando recuperó la puntería. La final puede ser una tarde de nubes que van y vienen, y la cuestión será quién vuelve antes a ver claro.
En lo físico, ninguna tiene lesiones reportadas. Noha Akugue ha ganado sus rondas con más economía y jugó la primera semifinal, mientras que Charaeva ha necesitado partidos más largos y más recuperación. Aun así, no hay ningún indicio de fatiga: en su semifinal acabó más fuerte de lo que empezó.
Confieso que no veo una favorita clara. Una tenista llega a la final aprendiendo a domar sus nervios y la otra sostenida por un saque que vuelve a funcionar. Las dos saben lo que es venirse abajo y levantarse a mitad de partido, y la final probablemente pondrá a prueba esa capacidad más de una vez.

Ni a favor ni en contra de los números. Mirándolos.










