La semifinal no justifica que el mercado trate a Romero como favorita clara: solo las separan seis puestos en el ranking, y Riera tiene un mejor pico de carrera y más rendimiento sobre tierra esta temporada. La apuesta es Riera gana a 2,176: su preparación específica para volver a la arcilla refuerza una candidatura que el precio parece infravalorar.
Romero llega con carga: necesitó más de tres horas para remontar ante Monnet, en un partido cambiante con siete dobles faltas. El duelo de cuartos de Riera duró una hora menos; no es un detalle menor antes de otra semifinal.
También pesa la continuidad. En Curitiba, Romero no sostuvo ante Grabher el control del primer set; en Cali, Riera superó a esa misma rival con autoridad. Y el análisis de su final de Lisboa dejó una advertencia: cuando Burel aceleró, a Romero le fallaron los golpes de ataque y las devoluciones; Riera puede apretar con profundidad desde el fondo.
Riera ha sabido recomponerse ante Masarova, Sierra y Zarazúa, pero sus altibajos siguen ahí. La zurda y los cambios de ritmo de Romero son un riesgo real; por eso la confianza es moderada, no una proclamación.











