Ruzic y Eala en Hong Kong: dos tenistas que saben arrancar y aún aprenden a cerrar
El torneo de Hong Kong llega a los cuartos de final en pista dura al aire libre, y es el último torneo de la temporada para Alexandra Eala. Enfrente estará Antonia Ruzic, 81 del ranking WTA, ante una Eala que es 17 del mundo y segunda cabeza de serie. Sobre el papel hay distancia. En la pista, las dos comparten un rasgo: empiezan con fuerza y luego les cuesta conservar lo ganado.
Ruzic, una tenista que deslumbra al principio y se juega el partido después
Antonia Ruzic ha tenido en Hong Kong dos partidos muy distintos. En el estreno ante Alina Charaeva pasó buena parte del primer set apretada. Evitó que su rival ampliara la ventaja, salvó un punto de set y se llevó la manga en el tie-break, antes de que los errores de Charaeva crecieran hacia el final.
Contra Xinyu Wang se vio otra Ruzic. Dominó con claridad el comienzo, dejó escapar parte de esa ventaja al intentar cerrar el set y aun así se lo llevó. Wang mejoró con el saque en la segunda manga y le rompió cuando Ruzic sacaba para seguir en el set, pero ella respondió de inmediato en el set decisivo. La prensa local habló de un arranque brillante, aunque también recordó que Wang no llegaba en su mejor momento.
Esa capacidad de reponerse importa por lo ocurrido en las semanas anteriores. En Guangzhou, ante Claire Liu, tuvo dos bolas de partido al resto a finales del segundo set y Liu las salvó con buenos saques. Ruzic siguió compitiendo hasta el tercer set y perdió su último juego al saque. Fue una derrota apretada y física, no un tropiezo sin pelea.
Osaka enseñó lo mejor y lo más frágil de su tenis. Allí remontó a Paula Badosa tras perder el primer set, encontrando una y otra vez el camino para romperle el saque. Después pasó ante Kayla Day, que se retiró con dolor de espalda, así que ese partido dijo poco de su nivel.
En cuartos de Osaka ganó el primer set a Katie Boulter y volvió a ir con rotura arriba en el segundo. Luego Boulter le encadenó una racha larga que se prolongó en el set decisivo. La británica lo explicó así: al principio Ruzic casi no fallaba, hasta que ella se sintió cómoda y empezó a jugar mejor. Esa es la gran pregunta para Ruzic: qué hacer cuando la rival se adapta.
Antes, en pista cubierta en Rovereto, había perdido un partido largo y disputado contra Bianca Andreescu, que acabó ganando aquel torneo. No consta ninguna lesión. Lo que sí pesa es la carga: dos partidos exigentes en días consecutivos justo antes de este cuarto de final. No es prueba de que esté tocada, pero conviene tenerlo en cuenta.
Eala vuelve a jugar bien, aunque todavía le cuesta rematar
Alexandra Eala atraviesa un repunte de juego con un defecto que reaparece cada semana. Ante Tereza Valentova, una rival que se le había atragantado antes, se le esfumó la ventaja inicial. Salvó puntos de rotura en un juego al saque clave a finales del primer set y rompió justo después. En el segundo set remontó una rotura en contra.
El tie-break final fue menos ordenado. Eala llegó a tener una ventaja amplia, Valentova le salvó bolas de partido y el cierre se volvió tenso. Lo justo es hablar de un problema bien resuelto, con unos nervios finales que se pudo haber ahorrado.
El estreno ante Emerson Jones siguió el mismo guion. Eala se escapó pronto en los dos sets y dejó que Jones volviera a meterse antes de cerrar. Además, su rival cambió a última hora por la baja de Alycia Parks, y ella se adaptó sin que se notara en su juego.
Tokio dejó la mejor muestra de su nivel actual. Ante Diana Shnaider jugó un tenis agresivo y sostenido: restos potentes, ángulos, golpes pasantes y buenas subidas a la red. Tuvo una gran ocasión a finales del segundo set, pero una doble falta en un momento delicado del tie-break cambió el partido. Shnaider resumió el duelo con una frase: «merecía ser una final».
Un día antes, contra Talia Gibson, Eala había empezado superada por la potencia de su rival. Poco a poco la incomodó con el resto y le ganó el control con su movilidad, incluso antes de que terminara el primer set. Ese partido muestra cómo reacciona cuando el plan inicial no funciona: corrige sobre la marcha.
El tramo previo de la gira asiática fue más irregular. En Wuhan perdió con Shi Han tras ganar el primer set e ir por delante en el segundo, porque no encontró la manera de inquietar su saque. En Ningbo, en cambio, se impuso a Diane Parry con más regularidad. Lo de Tokio y lo de esta semana pesa más que aquel bache.
En lo físico, Eala llevó la rodilla derecha vendada ante Jones y lo despachó con un «estoy sana, estoy contenta». En Tokio había sufrido un susto en el tobillo derecho, con atención médica, pero desde entonces ha competido con normalidad. Arrastra un calendario cargado y lo asume con buen humor: «estar cansada también es una bendición».
Ganará la que mantenga el control cuando el partido cambie
El duelo enfrenta el saque y el primer golpe tras el saque de Ruzic con el juego al resto de Eala. Si Ruzic tiene que salvar juegos difíciles una y otra vez, como le pasó ante Charaeva, irá perdiendo libertad para atacar. Su mejor escenario es golpear primero y no dejar que Eala se acomode desde el resto.
El saque de Eala tampoco es un refugio seguro cuando el partido se le complica. En Hong Kong sus rivales han vuelto desde detrás, y en Tokio una doble falta le costó caro. Ruzic ya demostró ante Badosa que sabe romper cuando encuentra la manera de restar.
La pista también influye. Hong Yi Cody Wong comentó esta semana que las pistas le parecían más lentas que las de Guangzhou. Es una impresión personal, pero si se confirma, ganará quien sepa construir y alargar los peloteos, y no bastará con el primer golpe. Eso favorece en principio la movilidad de Eala y obliga a Ruzic a atacar con criterio, sin precipitarse.
Eala tiene además una salida que está trabajando: la red. Ella misma dice que esa parte de su juego está en pleno proceso de mejora, aunque ya le ha servido esta temporada. No va a jugar a subir siempre, pero tiene un recurso cuando el fondo de pista no le basta para cerrar.
La grada será otro factor. En el estreno hubo un apoyo masivo a Eala, y ella describe Hong Kong como un lugar familiar, casi como jugar en casa. Ruzic debe prepararse para un ambiente volcado con su rival, sobre todo en las remontadas y en los finales de set ajustados.
En lo anímico, Eala llega tranquila. Asegura que encara el último torneo del año sin remordimientos, y su entrenador, Joan Bosch, recuerda que no hay que ganar todas las semanas. Ruzic, por su parte, busca superar la barrera de los cuartos que la frenó en Osaka. Ninguna de las dos defiende el título.
Si hay que elegir una clave, es la consolidación. Las dos saben arrancar fuerte. Eala lo ha demostrado esta semana, aunque luego ha tenido que sufrir para cerrar. Ruzic juega muy bien mientras manda y se encuentra con su punto débil cuando la rival empieza a crecer. Probablemente gane quien mejor sostenga su ventaja cuando la otra reaccione.

El tenis premia la paciencia. Su toque premia la mía.










