Hijikata contra Etcheverry en París: el verdugo de Djokovic reta al especialista en milagros
Si alguien tenía esta tercera ronda del Masters 1000 de París en su bingo de noviembre, que pase a recoger su premio. Rinky Hijikata, número 83 del mundo y procedente de la fase previa, se mide a Tomás Martín Etcheverry, el número 31 del ranking ATP, por un puesto en los cuartos de final. Ambos llegan tras resucitar su tenis sobre la pista dura cubierta parisina después de varias semanas de otoño para el olvido.
Hijikata dinamita el cuadro desde la red
Rinky Hijikata aterrizó en París tras caer en Basilea ante el cañón de Taylor Fritz, pero la fase previa le dio el ritmo necesario. En primera ronda superó a Luciano Darderi recuperando el control en un eterno juego al resto tras perder su ventaja inicial. Eso sí, conviene no echar las campanas al vuelo con ese marcador: Darderi confesó después que arrastraba una fiebre desde Viena que lo dejó sin fuerzas.
Lo de Novak Djokovic fue otra historia y la mayor victoria de su carrera. Hijikata empezó sufriendo, pero cambió el guion metiéndose dentro de la pista, tomando la derecha antes y subiendo a la red con saque y volea. Es cierto que Djokovic acusó el desgaste físico de su partido anterior y perdió eficacia al saque, pero Hijikata tuvo la sangre fría para salvar un juego crítico al inicio del set decisivo y cerrar el partido al resto atacando un segundo saque.
Etcheverry y el arte de sobrevivir al límite
Tomás Martín Etcheverry llegó a su ciudad favorita lleno de dudas tras una sequía de resultados desde el US Open y una derrota en Viena donde Matteo Berrettini no le dejó aprovechar sus opciones. En su debut parisino ante Andrey Rublev le tocó hacer terapia de choque sobre la marcha. Tras dejar escapar el segundo set en el tie-break, Etcheverry mantuvo su servicio en una manga decisiva tensísima y se llevó el tie-break definitivo a base de pura paciencia.
Contra Álex de Miñaur confirmó que su tenis ha vuelto, logrando su primer triunfo ante un rival del top 10. Etcheverry remontó una rotura inicial, salvó punto de set y dominó los peloteos largos del primer tie-break antes de soltar el brazo con una derecha letal en el segundo parcial. De Miñaur parecía arrastrar el cansancio de Viena y cometió errores inusuales, pero Etcheverry supo proteger su saque una y otra vez bajo fuego real.
Guerra de derechas y piernas pesadas en pista cubierta
El duelo táctico se resume en quién roba el tiempo a quién. Hijikata buscará jugar encima de la línea para quitarle a Etcheverry esos segundos que necesita para armar su derecha pesada. El juego al resto de Hijikata pondrá a prueba el servicio de Etcheverry, que funcionó bien para escapar de apuros ante De Miñaur pero concedió demasiadas oportunidades en el primer set.
Alargar los peloteos no le dará puntos gratis a Hijikata, porque Etcheverry ya demostró ante De Miñaur que sabe mantener la bola en pista sin perder la iniciativa. Además, la pista cubierta de París tiene truco esta semana. Según explicó Daniil Medvedev, la superficie es rápida pero la bola no sale limpia de la raqueta, lo que complica conectar golpes ganadores sin trabajar el punto.
En el apartado físico no hay lesiones registradas, pero el cuentakilómetros echa humo en ambos lados. Hijikata acumula el desgaste de la previa y el pico emocional de tumbar a Djokovic, con la incógnita de si sufrirá el clásico bajón de adrenalina. Etcheverry viene de dos maratones mentales ante Rublev y De Miñaur, aunque al menos se ahorra el esfuerzo del cuadro de dobles tras la retirada de su compañero Francisco Cerúndolo por una lesión de espalda.

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