Ruud y Jodar vuelven a verse en París, con la tarde de Shanghái muy reciente
El Masters de París reúne en segunda ronda a dos jugadores que se conocen muy bien desde hace poco. En octubre, en los cuartos de final de Shanghái, Rafael Jodar remontó un set en contra ante Casper Ruud y salió de aquella tarde con la sensación de haber resuelto un problema. Este martes 3 de noviembre, en la pista cubierta de Bercy, Ruud intenta demostrar que ya no es el mismo problema. Para Jodar, noveno cabeza de serie y número 10 del mundo, hay además mucho en juego: la carrera hacia las ATP Finals termina en París.
Ruud y el arte de que el buen tenis dure
Ruud, número 23 del ranking, debutó en París con una actuación que convence de verdad. Ante Juan Manuel Cerundolo tomó el mando desde el principio, mantuvo el saque sin apuros y no dejó que su rival se asentara. La prensa noruega se fijó en algo poco habitual en él: subía a la red detrás del saque y cerraba los puntos con volea. El comentarista Christer Francke habló de una diferencia de nivel evidente.
El problema es que Basilea sigue muy fresca. Contra Nuno Borges, el 28 de octubre, Ruud jugó un primer set autoritario. En el segundo desperdició una ocasión temprana al resto, perdió su saque justo después y el partido cambió de signo. En el set decisivo, las dobles faltas le costaron la rotura definitiva y no llegó a tener ni un punto de rotura para devolverla. No le faltó tenis en todo el partido: lo tuvo al principio y se le fue apagando.
Esa misma semana había mostrado la otra cara ante Dominic Stricker. Le rompieron el saque de entrada y pasó buena parte del partido sin encontrar la manera de incomodar el servicio del suizo. Acabó ganando con paciencia: apretó al resto al final del segundo set y tomó el control pronto en el tercero. Lo bueno fue que supo ajustar. Lo que preocupa es lo mucho que tardó en hacerlo.
Shanghái ya había dado señales de que su mejor tenis en pista dura estaba volviendo. Ante Learner Tien, el analista Sverre Krogh Sundbø dijo que había sacado «cerca de su mejor nivel», y Ruud cerró el tie-break final con autoridad. Él mismo lo llamó una de sus mejores victorias del año. El triunfo siguiente, ante Felix Auger-Aliassime, vale menos como prueba: el canadiense se retiró pronto por un problema de rodilla.
En resumen, Ruud saca muy bien, varía más su ataque y es capaz de levantarse tras un mal comienzo. Le falta lo más difícil, que es sostener ese nivel cuando el rival empieza a restar mejor y le quita la iniciativa. Es un tenis que mejora, aunque todavía no se puede dar por bueno el partido entero.
Jodar remonta rápido, pero le cuesta cerrar
Jodar tampoco empezó París de forma impecable. Alejandro Tabilo le rompió el saque pronto, pero Jodar recuperó la rotura enseguida y se llevó el primer set. En el segundo, Tabilo volvió a complicarle el servicio, sobre todo con el segundo saque. Jodar respondió apretando al resto y consiguió la rotura tardía que cerró el partido. Según el propio torneo, avanzó sin necesitar su mejor tenis.
Su confianza no consiste en no tener malos momentos, sino en lo rápido que los arregla. Contra Daniil Medvedev, en las semifinales de Shanghái, dio su mejor versión: golpes limpios, mucha precisión y un plan muy claro. Jugaba profundo por el centro, obligaba a Medvedev a cambiar él la dirección y castigaba los huecos con aceleraciones a la paralela. Cuando el marcador se ponía feo, el saque le sacaba de los juegos complicados.
La final ante Alejandro Davidovich Fokina mostró la otra cara. Jodar empezó dominando y siguió creando ocasiones con ventaja en el marcador, pero su rival las salvó, forzó el set decisivo y terminó el partido más entero físicamente. «En los puntos de rotura jugó mejor», resumió Jodar, sin dramatizar. Antes de Shanghái venía de caer en primera ronda en Tokio, así que su otoño ha tenido altibajos.
Basilea confirmó esa costumbre. Ante Valentin Vacherot perdió el tie-break del primer set, dominó el segundo y se puso con rotura arriba en el decisivo. No supo conservarla y cayó en otro tie-break. Vacherot acabó ganando el torneo, lo que da contexto a la derrota, pero no borra la oportunidad que se le escapó.
Alrededor de Jodar hay continuidad. Su padre sigue siendo la figura central de su equipo y le repite que sea humilde. Los rumores que lo relacionaban con Juan Carlos Ferrero se han apagado: Ferrero entrenará a Ben Shelton la próxima temporada. También tiene genio. En Shanghái recibió una advertencia por pedirle la toalla de malas maneras a un recogepelotas, algo que contrasta con su carácter tranquilo fuera de la pista.
La pregunta de Shanghái: quién manda cuando se rompe el guion
El precedente es reciente y explica mucho. En Shanghái, Ruud sacó bien en los momentos importantes y rompió tarde para ganar el primer set. En el segundo, Jodar se adelantó con una rotura y Ruud la recuperó. Después, poco a poco, la derecha de Jodar se adueñó de los peloteos: rompió al final del segundo set, cerró el set al saque sin titubeos y en el decisivo atacó una y otra vez el servicio de Ruud. «Tuve que dar mi mejor nivel», reconoció. Ganó Jodar, pero no fue una paliza.
Ruud no se rindió. Recuperó una rotura de desventaja en el tercer set y salvó varias situaciones de partido, pero la prensa noruega lo describió frustrado y con un nivel irregular a medida que el partido se le escapaba. Christian Ruud le animaba desde la grada. Lo que Jodar se llevó de aquel día es más que una victoria: aprendió que el saque de Ruud se puede descifrar con tiempo.
De ahí sale la primera clave. A Ruud no le basta con mantener el saque. Necesita que el saque le deje el primer golpe con la derecha antes de que Jodar se acostumbre a restar. Las subidas a la red de su debut le dan una forma de acortar los puntos y evitar que Jodar encuentre su ritmo desde el fondo. Es una opción que funcionó en una sola tarde, todavía no una nueva forma de jugar.
La segunda clave está en la profundidad. Jodar presiona sin necesidad de cambiar de dirección pronto: le basta con meter la bola profunda por el centro para ir empujando al rival hacia atrás. Si Ruud se queda lejos de la línea de fondo, el partido se parecerá demasiado al tercer set de Shanghái. Al resto, el segundo saque de Jodar es la puerta que Tabilo ya encontró. Disputar esos puntos impediría que Jodar mantuviera el saque con comodidad.
Queda la parte emocional, que en este duelo cuenta mucho. Jodar ha remontado sets en contra varias veces, Ruud incluido, y sus derrotas importantes recientes llegaron cuando iba por delante. Ruud, en cambio, suele empezar fuerte y se le va apagando el nivel. Por eso un buen arranque de cualquiera de los dos dirá poco: lo decisivo es quién mantiene el control cuando los saques dejan de dominar.
En lo físico, ninguno de los dos ha declarado lesiones y ambos pasaron la primera ronda sin desgaste. El cansancio que Jodar arrastró en la final de Shanghái pertenece a aquel torneo, y las dudas de Francke sobre si Ruud estaba cansado en Basilea no pasaron de una impresión. La pista cubierta favorece al que saca bien y se atreve a atacar, y los dos llegan con su tenis de ataque a punto. La duda es quién lo mantendrá más tiempo.

Gracias por llegar hasta aquí. Ya no es habitual.









