Wawrinka y Landaluce en Lyon: el arte de cerrar la puerta contra el viaje desde China
Olvídense de la antigua tierra batida de primavera, porque el torneo ATP de Lyon estrena traje de gala en la pista dura cubierta del LDLC Arena. La primera ronda nos regala un choque de trenes fascinante: el número 140 del mundo, Stan Wawrinka, invitado con una wild card en su gira de despedida, se mide al número 67, Martín Landaluce. El suizo busca recordar cómo se pone el candado a un partido, mientras que el español aterriza tras cruzar medio planeta con la maleta llena de victorias recientes.
Stan Wawrinka: el arte de construir el castillo y olvidar cómo ponerle el tejado
Ver a Wawrinka últimamente es como disfrutar de una película de acción con un presupuesto millonario que se queda sin rollo de cinta a cinco minutos del final. En su cita más reciente bajo techo en la Copa Davis contra Gustavo Heide, el suizo mandó con el servicio, encontró el hueco en el juego al resto y rozó la victoria antes de dejar escapar una ventaja enorme en el tie-break del segundo parcial. En el set decisivo aguantó el chaparrón todo lo que pudo, pero aquella oportunidad perdida al borde de la meta terminó pasándole factura.
En el US Open frente a Matteo Berrettini vimos exactamente el mismo guion con distinto vestuario. Wawrinka dejó destellos de brillantez en un arranque muy disputado, lamentó las ocasiones perdidas en las mangas iniciales y luego vio cómo el duelo se esfumaba por completo.
El propio Stan admitió en Nueva York que, cuando ganas menos partidos, cuesta un mundo encontrar la confianza para cerrar esos sets. No tiene ninguna lesión registrada y su conexión emocional con la grada en esta última temporada es total, pero hoy por hoy jugar de maravilla y creérselo a la hora de la verdad son dos deportes distintos para él.
Martín Landaluce: billete desde China con el depósito de moral lleno
Landaluce llega a Francia después de aplicar terapia de choque a su tenis en el Challenger de Jinan. Tras una mala racha que quedó muy patente en Shanghái, donde un potente Jan-Lennard Struff no le dio respiro, el español hizo las maletas rumbo a un escalón inferior y encadenó una gran semana hasta el tramo final del torneo. Ese recorrido le devuelve la continuidad y el ritmo de competición, aunque dominar en el circuito Challenger no garantiza el mismo control automático ante un rival de nivel ATP.
Antes de su aventura asiática, Landaluce ya había dejado pistas sobre sus luces y sombras en escenarios grandes. En el US Open sufrió un atasco monumental en un partido interrumpido por la lluvia ante Jacob Fearnley que se le complicó pronto en la fase decisiva, y su sólida victoria en Copa Davis ante Matías Soto llegó con la eliminatoria ya resueltas, sin el fuego real de jugarse el pellejo.
Al menos sabemos que al chico le va la marcha, pues antes de aquella serie en Chile aseguró que competir fuera de Europa te hace mejor jugador y mejor persona. Llega sin problemas físicos reportados, pero con el desgaste acumulado de haber jugado hasta el último fin de semana en Jinan y el posterior viaje desde China.
Cañonazos bajo techo y el vértigo del último juego en el LDLC Arena
El cruce de estilos en la pista cubierta francesa plantea una pregunta directa desde el primer golpe tras el saque. Wawrinka ya demostró ante Heide que todavía puede armar tramos de partido dominados por su servicio, y a Landaluce se le atragantaron hace nada los cañonazos y la presión inmediata de Struff en Shanghái. Todo se reducirá a ver si el español logra meter mano en el juego al resto antes de que el suizo tome el mando.
La verdadera frontera del choque estará en el final de cada set y en la gestión de los intercambios largos. Si el marcador se aprieta, Wawrinka tendrá que pelear contra sus propios fantasmas a la hora de ejecutar el golpe definitivo, mientras que un partido físico de desgaste pondría a prueba tanto los bajones recientes de Stan como las piernas viajeras de Martín. En este renovado Lyon, el espectáculo está garantizado hasta el último punto, literalmente.

Yo pongo el espectáculo; tú, el dedo.











