Dino Prizmic vs Damir Dzumhur en Bruselas: espaldas vigiladas y maletas de última hora
La pista dura cubierta de Bruselas abre el telón con un duelo atractivo en el papel: el número 97 del mundo, Dino Prizmic, frente al 103, Damir Dzumhur. Uno llega tras cuidar su espalda y el otro aterriza casi sin tiempo de deshacer la maleta tras la final de Olbia contra Jacob Fearnley. El verdadero espectáculo es adivinar qué cuerpo aguantará mejor el ritmo bajo techo.
Dino Prizmic: chispazos de mando y un parón en seco
El croata dejó buenas sensaciones a finales de septiembre. En la Copa Davis dominó a Daniel Altmaier con autoridad pese al público en contra, aunque al día siguiente sufrió cuando Alexander Zverev tomó la iniciativa desde el primer golpe. A Prizmic le encanta llevar la batuta, pero sufre cuando el rival le quita el mando.
En Saint-Tropez mostró más colmillo que regularidad antes de caer ante Titouan Droguet. Contra David Jorda Sanchis perdió el control al cerrar el segundo set y tuvo que salvarse en el tie-break. Ante Daniil Glinka también cedió su ventaja inicial antes de remontar en otro desempate y cerrar la segunda manga a contracorriente.
Toda esa inercia tropezó en Villena con una baja por un problema en la espalda. Su motivación en este tramo final es clara: busca los puntos necesarios para entrar directo al cuadro del Abierto de Australia sin pasar por la previa. El problema es que nadie sabe cómo responderá su zona lumbar en Bruselas tras el parón.
Damir Dzumhur: reconstrucción en Olbia y viaje exprés
El camino de Dzumhur hacia Bélgica ha sido una montaña rusa que fue de menos a más en el Challenger de Olbia. Empezó sufriendo para superar a Aziz Dougaz y luego firmó una remontada monumental ante Dimitar Kuzmanov tras ser arrollado en el primer set, dominando por completo el set decisivo. Cuando parecía en la lona, encontró su mejor tenis.
A partir de ahí, el veterano puso el piloto automático. Despachó con comodidad a Tom Gentzsch en cuartos y manejó la semifinal ante un inspirado Maks Kasnikowski, que venía de eliminar a Stefano Travaglia. Dzumhur dominó la primera manga y mantuvo la calma en un segundo set apretado para lograr la rotura de servicio definitiva al final.
Él mismo explicó que arrastraba una lesión en el oblicuo desde la gira del US Open y que llegó a Italia sin confianza en su físico. Asegura que se reconstruyó partido a partido y que por fin se siente bien en la pista. Sin embargo, su final del domingo ante Fearnley le deja un margen mínimo de viaje y adaptación antes de debutar el lunes en Bruselas.
Guerra de estilos y de relojes en la pista cubierta
El cruce táctico en esta pista dura cubierta promete un choque de intenciones. Prizmic necesita mandar desde el fondo con golpes continuos, exactamente lo que hizo ante Altmaier. Dzumhur, como demostró ante Kasnikowski, es un especialista en sacar al rival de su zona de confort, cambiar el ritmo y esperar el fallo con paciencia.
Si el partido se aprieta, ninguno de los dos se asusta. El croata ya demostró en Saint-Tropez que sabe resetear la mente en un tie-break tras perder ventajas claras. Dzumhur viene de levantar un partido casi perdido ante Kuzmanov, así que la presión de los momentos calientes no tiene un dueño claro en este encuentro.
La balanza real está en el parte médico y en el reloj. Habrá que vigilar de cerca la mecánica de saque y los desplazamientos de Prizmic tras sus molestias lumbares. Al otro lado de la red, la gran incógnita es si las piernas de Dzumhur acusarán el cambio de torneo sin apenas descanso o si la inercia ganadora de Olbia le bastará para dominar el ritmo.

Un pulgar arriba pesa menos que una raqueta.










