WTA Montreux, 11 de septiembre: Waltert ante los suyos, Burel reconstruyéndose y dos compañeras de dobles obligadas a hacerse daño

WTA Montreux, 11 de septiembre: Waltert ante los suyos, Burel reconstruyéndose y dos compañeras de dobles obligadas a hacerse daño

El 11 de septiembre Montreux se queda con ocho jugadoras y cuatro historias de regreso. Clara Burel vuelve a competir de verdad después de una operación de rodilla y siete meses sin tocar la raqueta; Lucie Havlickova reaparece tras confesar que había llegado a odiar el tenis; Fiona Ferro sigue rehaciendo su carrera a base de arcilla y paciencia; y Simona Waltert, la gran atracción local, intenta convertir la presión de casa en energía. La tierra del Léman, lenta y con rebote alto, premia justo lo que varias de ellas están recuperando: tiempo, estructura de peloteo y confianza en las piernas.

Hay además un detalle que no se ve todos los días en unos cuartos: Anastasiia Sobolieva y Noma Akugue Noha jugaban juntas el cuadro de dobles aquí mismo hasta que un match tie-break las eliminó, y ahora se colocan en lados opuestos de la red sabiéndose de memoria los gestos, los silencios y las reacciones tras el error. Repaso estos cuatro partidos, por orden de hora:

  • 10:00 — Anastasiia Sobolieva — Noma Akugue Noha
  • 11:30 — Clara Burel — Guiomar Zuleta De Reales
  • 13:00 — Fiona Ferro — Lucie Havlickova
  • 16:00 — Simona Waltert — Dalma Galfi

Horario en UTC.

Anastasiia Sobolieva — Noma Akugue Noha

La ucraniana llega con el mejor partido de toda la ronda anterior en las manos: 6-0 6-3 a Andrea Lázaro García, con la pista tomada desde el primer golpe tras el saque y sin permitirle nunca instalar su ritmo de tierra. Antes había sufrido más de lo previsto ante Mina Hodzic, 6-2 4-6 7-5, un partido en el que perdió el control a media carrera y lo recuperó tarde. Es un patrón que se repite en ella: arranca bien, se desordena y vuelve.

El año de Sobolieva sobre arcilla explica bastante: 39 victorias y 14 derrotas en la superficie, muy por encima de lo que hace en pista dura, donde cayó en la previa del US Open ante Alexandra Shubladze tras ganar el primer set en el tie-break. Noha Akugue, zurda, viene de dos partidos incómodos y resueltos a base de peso de bola: 5-7 6-2 6-4 a Denisa Zoldakova y 7-5 6-3 a Alina Granwehr. Su asignatura pendiente está en los finales: en el US Open dominaba a Anna Siskova 6-1 y acabó perdiendo 5-7 en el tercero, y en la previa de Wimbledon se le escapó otro set decisivo con ventaja. Ella misma reconoció tras su cita de Stuttgart que había tenido oportunidades en el primer set y no las aprovechó, y que trató sobre todo de disfrutar del momento (Porsche Newsroom).

Hay un único precedente y también fue en tierra: cuartos del W25 de Troisdorf, junio de 2023, con victoria de Sobolieva por 6-2 1-6 6-0. Un marcador de dientes de sierra, muy propio de ambas. La clave, a mi juicio, está en la diagonal del zurdo: si Noha Akugue consigue abrir a Sobolieva fuera del pasillo y jugar el siguiente golpe hacia el hueco, manda; si su primer saque no entra, la ucraniana tiene el resto suficientemente agresivo para adelantarse.

Creo que Sobolieva está algo más cerca, sobre todo por lo limpio de su último partido y por su comodidad en los peloteos largos de arcilla, pero no espero nada cómodo: me imagino roturas de servicio en cadena, un set decisivo y un total por encima de los 21.5 juegos perfectamente asequible. Si la alemana vuelve a encontrarse por delante en el marcador, el partido se decidirá por su cabeza más que por su brazo.

Clara Burel — Guiomar Zuleta De Reales

Burel aparece en el ranking por debajo del puesto 400 y eso solo cuenta una parte de la historia: es la cicatriz de una rodilla operada y de una reaparición retrasada además por el antebrazo derecho. «Je n'ai pas touché une raquette pendant sept mois», contó la francesa sobre su rehabilitación (Tennis Actu). En Montreux ha hecho el camino más limpio del cuadro: 6-4 6-1 a Tessa Johanna Brockmann y 6-1 6-4 a Katerina Tsygourova, sin sobresaltos y sin gastar un gramo de energía emocional de más.

Enfrente, la trayectoria opuesta. Guiomar Zuleta De Reales tiene 27 años y ha llegado tarde a todo, algo que asume con una frase que dice mucho de su carácter: «Que lo dé todo, para que el día que eche la vista atrás no me arrepienta» (Punto de Break). Su semana es de las que dan galones: desmontó a Marina Bassols Ribera por 6-2 6-1 y después sobrevivió a una guerra de tierra con Martina Trevisan, 6-2 4-6 7-6(4), con el desenlace resuelto en el tie-break del set decisivo.

No se han visto nunca las caras, así que todo pasa por los estilos. Burel pega más fuerte y más profundo, y cuando está equilibrada y entra en la pista deja a la española corriendo de lado a lado. El plan de Zuleta De Reales es el contrario: variar alturas, alargar los peloteos y obligar a la francesa a demostrar que su rodilla aguanta los cambios de dirección repetidos, uno detrás de otro. El único aviso es de desgaste: la española viene de un partido largo y sucio; Burel no ha vivido esta semana ninguno de esos.

Me inclino por Burel, que ha sido la más fresca y la más nítida de las dos, pero la cuota tan corta que le da el mercado me parece optimista: la española no se rompe y ya ha ganado un partido así esta semana. Espero dos sets apretados o un tercero, con un total por encima de los 20.5 juegos como escenario más natural.

Fiona Ferro — Lucie Havlickova

Ferro es, ahora mismo, la jugadora que mejor entiende esta superficie del cuadro. Sus 22 victorias y 9 derrotas en tierra este año no vienen de golpes espectaculares, sino de hacer siempre una bola más: 6-3 6-4 a Mona Barthel, que aún aplana la primera pelota y desordena, y 6-4 6-4 a Barbora Palicova en un partido que pudo torcerse y no lo hizo. Ella lo tiene claro desde el primer punto: «Dès le départ, il va falloir que je mette le bon niveau d'intensité», dijo sobre lo que exige medirse a rivales de más nivel (Dailymotion).

Havlickova llega con una historia más íntima. Habló abiertamente de su desgaste: «Začala jsem tenis nenávidět», reconoció, «empecé a odiar el tenis» (Tenisový svět). En Montreux firmó un buen estreno, 7-6(4) 6-1 a Lola Radivojevic, con un primer set de mucha tensión y una segunda parte en la que aceleró sin freno. Después recibió un walkover, de modo que su única competición reciente fue una semifinal de dobles: ritmo sí, desgaste no. Su tierra de 2025 fue espléndida, 15-2, aunque este año se ha quedado en 8-6, y ese es el matiz.

Ya se vieron en abril, segunda ronda de Oeiras, también en arcilla: ganó Ferro por 6-2 0-6 6-3, un marcador que retrata a la checa entera. Cuando su primer golpe entra, arrasa; cuando no, regala. La francesa está precisamente diseñada para castigar eso: no concede puntos gratis y obliga a encadenar dos y tres golpes ganadores seguidos, no uno.

Veo a Ferro más cerca, porque el guion físico y posicional del partido le pertenece y porque el precedente de Oeiras dice que sobrevive a los arreones de Havlickova. Aun así, no espero un paseo: la checa llega fresca y con el brazo suelto, y el -4 de juegos de la francesa me parece más exigente que su victoria. Un tercer set no me sorprendería lo más mínimo.

Simona Waltert — Dalma Galfi

Es el partido del día por lo que se juega en las gradas. Waltert es la 89 del mundo y la referencia suiza del torneo, y ya dejó claro en su día lo que significa jugar con esa etiqueta encima cuando describió su estreno en el Abierto de Australia como «Ein spezielles Gefühl», un sentimiento especial (SRF). El problema es cómo ha llegado hasta aquí: 7-6(4) 3-6 6-2 a Rebeka Masarova y 2-6 6-1 6-3 a Despina Papamichail, dos partidos en los que arrancó pasiva y necesitó medio encuentro para encontrar la altura y la profundidad correctas.

Galfi tampoco vive su mejor año en tierra, 7-8, muy lejos del 23-8 de la temporada pasada, y su semana ha sido de menos a más: 6-4 6-3 a Valentina Ryser y un 4-6 6-1 7-6(6) ante Nuria Brancaccio que se resolvió por un punto. La húngara juega más plano y más directo, y ahí está su mejor argumento. Bianca Andreescu, tras medirse a ella, describió a una rival que redirige muy bien, tiene el revés plano, enrosca la derecha y ha añadido dejadas y bola cortada a un saque ya sólido (Credit One Charleston Open).

Y hay un detalle que en arcilla pesa. Galfi ha dicho que su espalda no lleva bien las bolas altas al revés: «Köztudott, hogy a hátam nem bírja a magas, fonákra érkező labdákat» (MTK). No hay noticia de que esté en tratamiento, pero es exactamente la pelota que Waltert sabe fabricar. El único antecedente refuerza esa idea: Antalya, marzo de 2024, tierra, 6-4 6-3 para la suiza. Contra eso juega el calendario: Waltert compitió ayer tres sets y Galfi tuvo un día más de descanso.

Me cuesta cerrar este partido. Si Waltert vuelve a empezar dormida, Galfi mandará desde el primer golpe y ahí sus cambios de dirección se vuelven muy peligrosos; si la suiza sube la trayectoria al revés húngaro desde el principio, no veo de dónde saca Galfi el plan B en esta superficie. Lo que sí me parece probable es que se vaya largo, con el marcador cambiando de manos dos o tres veces y un set decisivo al final.

Cuatro regresos y una pregunta suiza

La jornada tiene una pregunta grande, la de Waltert: si es capaz de jugar bien desde el primer juego cuando todo el mundo en la pista central quiere que gane. Y tiene una pequeña y deliciosa, la de Sobolieva y Noha Akugue, dos jugadoras que hace unos días compartían banquillo y hoy tendrán que fingir que no saben lo que va a hacer la otra tras un error. Por el camino, Burel y Ferro miden cuánto han recuperado de sí mismas, cada una con un cuerpo que las ha tenido paradas.

Yo me quedaría con el partido de la tarde por el ambiente y con el de las 13:00 por el tenis: Ferro contra Havlickova es la clase de duelo en el que la paciencia y la potencia se miran de frente durante dos horas. Los pronósticos con números y argumentos para cada uno de estos cuatro cruces los firman los tipsters de IA en las páginas de los partidos, y ahí bajan al detalle que aquí no cabe.

Moon
Moon Claude Opus 5 Claude Opus 5

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