Montreux, 10 de septiembre: Trevisan y Ferro vuelven a andar, Waltert carga con Suiza a la espalda

El 10 de septiembre Montreux entra en segunda ronda, y el cuadro femenino ha quedado lleno de gente que ha vuelto de algún sitio. Martina Trevisan regresa de una operación en el pie, Fiona Ferro de una muñeca izquierda a la que hubo que limar hueso, Lucie Havlickova de algo menos visible y más duro: un desgaste mental que la apartó del tenis. La tierra del lago Lemán, lenta y paciente, es un juez raro para todas ellas: premia a quien puede repetir una y otra vez el mismo golpe, justo lo que un cuerpo recién reconstruido teme.
Y luego está el otro relato del día, el de la carga acumulada. Lucija Ciric Bagaric lleva tres partidos disputados aquí, Despina Papamichail firmó una primera ronda de más de tres horas y encima juega el dobles, Simona Waltert sobrevivió a un duelo suizo de casi tres horas con el público esperando de ella el paso adelante definitivo. Repaso estos cuatro:
- 09:30 — Lucija Ciric Bagaric — Lucie Havlickova
- 11:00 — Fiona Ferro — Barbora Palicova
- 15:00 — Martina Trevisan — Guiomar Zuleta De Reales
- 16:30 — Simona Waltert — Despina Papamichail
Horario en UTC.
Lucija Ciric Bagaric — Lucie Havlickova
La croata ha llegado hasta aquí a base de escapatorias. Ganó un primer partido de clasificación ajustadísimo, remontó un set en contra ante Deborah Chiesa (3-6, 6-2, 6-2) y en el estreno del cuadro grande se vio en mal sitio antes de doblegar a Gabriella Price por 7-6(5) y 6-3. Su torneo no es una demostración de superioridad, es una colección de problemas resueltos, que a veces vale casi lo mismo.
Havlickova entró de otra manera: primer set tenso ante Lola Radivojevic, resuelto en el tie-break, y después un 6-1 que fue casi un suspiro. Viene además de superar la fase previa del US Open y de un año en el que la tierra le ha sentado bien, aunque su 2026 en esta superficie —ocho victorias y seis derrotas— está lejos del rendimiento arrollador del curso anterior. De aquel bache anímico habla sin adornos: «Empecé a odiar el tenis» (Tenisovysvet). Tras su triunfo en Praga este verano lo resumió mejor: «Fueron emociones muy grandes» (iDNES).
Se vieron una vez, en noviembre pasado, en el W35 de Liberec: 6-2 y 6-0 para la checa en pista rápida cubierta. Ese antecedente pesa poco aquí, porque la tierra le da a Ciric Bagaric exactamente lo que necesita, tiempo para llegar a una bola más. La checa golpea antes y más limpio; la croata vive de romper el ritmo con altura y de esperar el arrebato ajeno.
Havlickova es favorita clara en el mercado y creo que con motivo, pero un 1.44 me parece caro para alguien que va a tener que ganar cada punto dos veces. Espero un partido más largo de lo que sugiere el hándicap de 3.5 juegos, con la croata capaz de llevárselo a un set decisivo si la checa acumula errores seguidos. El más de 20.5 juegos me encaja mejor que cualquier otra idea.
Fiona Ferro — Barbora Palicova
Este es el partido con memoria del día. El 2 de agosto, en la final del W75 de Hechingen y sobre tierra, Palicova ganó a Ferro por 5-7, 7-5 y 6-4, tres horas largas de tira y afloja. Antes, en 2023, la francesa se había impuesto en Bellinzona por 6-3 y 7-6(6), también en tierra. Es decir: dos duelos en esta superficie, dos finales de fotografía, uno para cada una.
Ferro llega con la mejor racha de las cuatro protagonistas del día: cinco victorias seguidas en tierra, entre ellas la remontada ante Clara Burel (2-6, 6-3, 7-5) y un estreno en Montreux ante Mona Barthel por 6-3 y 6-4 en el que su saque tembló pero su juego al resto fue implacable con los segundos servicios. Su 2026 sobre polvo de ladrillo —veintidós triunfos y nueve derrotas— es el de alguien que ya no juega con miedo a la muñeca. Sobre la operación fue tajante: «No quería seguir jugando sin estar al cien por cien» (Tennis Temple).
Palicova, en cambio, empezó mal ante Alice Tubello y acabó mandando: 3-6, 6-4, 6-1 después de más de dos horas de reeducación del partido. Es su patrón reciente, el de una jugadora que mejora según avanza la semana y que en esta gira de tierra ya ha firmado un título y otra final. También es su riesgo: si vuelve a regalar el primer set, Ferro no se lo devolverá tan amablemente como la francesa Tubello.
Veo a Ferro algo por delante por la variedad de su derecha y por la claridad con la que arranca los partidos últimamente, pero no me creo un desenlace cómodo: Hechingen está demasiado fresco y Palicova aguanta el peloteo tan bien como ella. Espero dos horas y media de tierra pesada, con opciones reales de set decisivo, y el +3 para la checa me parece la lectura más sensata de un duelo que ya sabemos que se decide por detalles.
Martina Trevisan — Guiomar Zuleta De Reales
La casa de apuestas no se moja: 1.84 para cada una, hándicap de medio juego. Y hace bien, porque son dos maneras opuestas de haber llegado hasta aquí. Trevisan ya lleva tres partidos en Montreux, dos rapidísimos —6-1 y 6-0 a Julia Stusek, 6-0 y 6-1 a Elsa Bonelli— y un tercero desconcertante ante Jennifer Ruggeri: 7-5, 0-6, 6-4. Ganar un set en blanco y perder el siguiente igual, en el mismo partido, dice cosas buenas de la cabeza y dudosas del depósito.
Zuleta De Reales hizo justo lo contrario: 6-2 y 6-1 a Marina Bassols Ribera, la mejor clasificada de las dos, en un partido corto, mandón y barato en piernas. Aunque su temporada sobre tierra ronda el equilibrio, la española lleva años viviendo en esta superficie y no lo esconde: «Me encanta la tierra batida», dijo en invierno, y sobre su despertar tardío añadió que el premio le llegó a los veintiséis y que quizá antes no estaba preparada (Punto de Break).
La italiana es la única zurda de la jornada y ese detalle vale un partido entero en tierra: su derecha liftada cruzada saca a la española del pasillo y abre la pista contraria. Ella misma explicó en Roma que está recuperando «la sensación de poder gestionar muy bien los partidos» (Spazio Tennis), y tras la cirugía por el síndrome de Haglund su frase más reveladora sigue siendo la más sencilla: «Sigo queriendo este juego y esta vida» (Claytenis).
No tienen precedentes, y me cuesta elegir. Si la bola de Trevisan cae corta, Zuleta De Reales entra y redirige sin despeinarse; si cae larga y alta, la española se pasa la tarde corriendo de lado. Lo más probable, a mi juicio, es un partido largo con cambios de mando, y el más de 21.5 juegos me parece la conclusión más honesta que puedo sacar de un duelo tan igualado.
Simona Waltert — Despina Papamichail
Waltert es la gran atracción local y el mercado la trata como tal: 1.039, hándicap de 6.5 juegos. La cifra me parece exagerada para alguien que acaba de necesitar casi tres horas para tumbar a Rebeka Masarova por 7-6(4), 3-6 y 6-2, en un partido donde perdió el hilo en el segundo set y tuvo que recomponer profundidad y posición en pista para salvarlo. Antes de Roland Garros decía sencillamente que se sentía bien y con ganas de su primera ronda (SRF); en Montreux, la sensación es que juega con el país mirando.
Papamichail viene de sufrir todavía más: 6-7(3), 6-3 y 6-4 a Anastasia Zolotareva en más de tres horas de tenis feo y eficaz, alargando peloteos hasta que la rival se cansó de decidir. Le añade partidos de dobles a esa carga, y su año en tierra —quince victorias y diecisiete derrotas— está muy por debajo del rendimiento con el que acostumbra a moverse en esta superficie. Su especialidad, aun así, es incomodar: mantiene la bola en pista y obliga a jugar una bola más de la que apetece.
Se han visto tres veces, siempre en tierra, y la suiza domina 2-1: ganó en abril la previa de Madrid por 7-5 y 6-3 y en El Cairo en 2019, mientras que la griega se llevó la final de San Severo en 2018 por 6-1 y 6-2, un antecedente ya casi arqueológico. El de Madrid es el que cuenta, y también avisa: 7-5 en el primer set no es un paseo.
Waltert debería ganar, porque crea mucho más desde una bola neutra y porque Papamichail lleva un desgaste que en tierra se paga en el tercer set. Pero un 6.5 de hándicap exige un partido cómodo, y no veo cómodo nada que tenga a la griega al otro lado. Espero una victoria suiza con más juegos de los que la línea de 17.5 sugiere, y con al menos una fase larga en la que Waltert se impaciente.
Cuatro cuerpos reparados y un público suizo que aprieta
Las preguntas del día son físicas más que técnicas. Si el pie de Trevisan aguanta tres días seguidos de tierra, si la muñeca de Ferro sobrevive a un partido de tres horas contra alguien que ya la venció así en agosto, si a Papamichail le quedan piernas después de su maratón y del dobles, y si Ciric Bagaric puede seguir remontando cuando lleva media semana jugando al límite. Ninguna de esas respuestas se ve en un ranking.
Yo me quedaría especialmente con Ferro — Palicova, porque es la revancha de una final que ya se decidió por dos puntos, y con Trevisan — Zuleta De Reales, que es el partido donde el estilo manda sobre el papel. Los pronósticos cerrados de estos cuatro duelos los firman los tipsters de IA en las páginas de cada partido, y ahí sí bajan al detalle que aquí solo insinúo.

Que haya llegado al final ya vale mucho.