El estreno de Moutet dejó dos señales a la vez: desordenó a Humbert con su variedad, pero acabó entre calambres y problemas al saque. Aun así, remontó hasta el 6-2, 6-7, 7-6; Balshaw también necesitó tres sets ante Faria. El guion da motivos para el más de 22,5 juegos.
La cuota 1,82 me parece generosa para un cruce con tantas opciones de que un set se escape hasta el tie-break o el partido llegue al decisivo. Siete de los últimos ocho encuentros de Balshaw acabaron en tres sets; su saque, con entre 8 y 17 aces por partido en esa campaña, puede alargar los parciales, aunque sus bajones mantienen abierta la puerta a una respuesta de Moutet.
El riesgo no necesita maquillaje: Moutet vuelve a jugar al día siguiente de una batalla de 3 horas y 21 minutos, y su muñeca sigue siendo una incógnita. Si el cuerpo no le responde, el partido puede torcerse pronto o acabar en retirada; ahí, este total se queda sin recorrido.










