Jacquemot llega a su octavo partido en once días, tras alcanzar la final de Wrexham. En Courmayeur necesitó tres sets ante Werner —casi tres horas—, Bandecchi —casi dos y media— y Yaneva, cuyo segundo set se decidió en tie-break; tras el partido con Bandecchi reconoció el desgaste físico.
Charaeva ha tenido más margen para recuperarse y ganó en dos sets a Bassols Ribera, con once aces. Pero su tenis también oscila: ante Knutson perdió el primer set por 1-6 y Kubka llegó a desbordarla en pista cubierta; el segundo saque frágil de Jacquemot y sus dobles faltas tampoco invitan a esperar muchos juegos largos al servicio.
Con ese guion, el menos de 22,5 juegos a 1,74 tiene un precio atractivo: Charaeva puede resolver en dos sets o un tercer parcial puede inclinarse cuando a Jacquemot le falten reservas. No busco aquí acertar la ganadora; el total es el ángulo que mejor recoge ese riesgo de un partido corto.
La cautela está en la capacidad de Jacquemot para remontar: su espíritu de lucha puede alargar el duelo y convertirlo en tres sets competidos. Por eso la confianza es baja.











