Cirstea contra Bejlek en Ningbo: pegada veterana frente a resistencia al límite
La segunda ronda sobre la pista dura del WTA de Ningbo acaba de ponerse al rojo vivo. Con la retirada de Iga Swiatek despejando los cuartos de final en este sector del cuadro, Sorana Cirstea, octava cabeza de serie y número 17 del mundo, se mide a Sara Bejlek, número 32, en un duelo donde el premio por avanzar ha subido de cotización de golpe.
Sorana Cirstea: una gira de despedida entre ráfagas de brillantez y sustos al cierre
A sus 36 años y en plena temporada de despedida, Sorana Cirstea está firmando un curso para enmarcar, como demostró al batir a Jasmine Paolini en el US Open antes de caer ante Jessica Pegula. Su entrenador, Adrian Cruciat, ya avisaba antes del parón de que su nivel en los entrenamientos era altísimo, pero una lesión en el gemelo la dejó sin competir desde Nueva York y la obligó a borrarse de Pekín.
El regreso en Wuhan dejó una cicatriz importante: Cirstea dominaba a placer a Hanyu Guo, pero dejó escapar una gran ventaja en la segunda manga y varias bolas de partido consecutivas para acabar cediendo en el set decisivo. En su debut en Ningbo ante Han Shi el guion amagó con repetirse cuando entregó sus ventajas iniciales en ambos sets, aunque esta vez supo recuperar el mando a tiempo y cerrar en dos mangas.
Pese a la victoria limpia del lunes, Cirstea no se fía ni de su propia sombra y admitió tras el choque que Shi jugó mucho mejor de lo que indica su ranking. La veterana disfruta del público en China y llega con un día entero de descanso, aunque está por ver si su físico responde sin secuelas cuando el partido le exija un esfuerzo prolongado.
Sara Bejlek: el arte de sobrevivir al límite y el examen del reloj
Si a Cirstea le costó cerrar en Wuhan, lo de Sara Bejlek en la primera ronda de Ningbo fue directamente un ejercicio de supervivencia extrema. La número 32 del ranking se vio un set y una rotura de servicio abajo frente a Alycia Parks tras desperdiciar una ventaja inicial, pero aprovechó los errores al saque de su rival para darle la vuelta al marcador.
El cierre en el set decisivo demostró que a Bejlek le sobra sangre fría: mantuvo el saque en todos sus turnos, salvó un juego crítico al final, logró la rotura de servicio y luego resistió nuevos puntos de rotura en contra cuando le tocó cerrar el partido al saque. Eso sí, este maratón se jugó el martes, por lo que llega a la cita del miércoles con cero días de descanso en las piernas.
Su gira reciente es una montaña rusa donde igual barre a Parks en Guadalajara que cede sin oposición ante Cristina Bucsa, o deja escapar un 3-1 en el segundo set ante Paolini en Wuhan. Sin embargo, en el frío y el viento de Pekín llevó al límite a Naomi Osaka, quien la definió como una jugadora increíble tras necesitar de sus mejores primeros saques y subidas a la red para frenar las opciones de la joven.
El segundo golpe de Cirstea contra el radar de Bejlek
Este cruce trae consigo el morbo de una revancha de Wimbledon, donde Cirstea dejó a Bejlek con la miel en los labios, aunque sobre el cemento chino la historia táctica será muy distinta. La clave pasará por el primer golpe tras el saque de Cirstea: la cabeza de serie número ocho sabe tomar el mando rápido, pero sufre cuando la rival alarga los peloteos y le exige ganar el punto tres veces.
Ahí entra en juego la gran virtud de Bejlek, cuya capacidad para leer la dirección de los tiros rivales ya puso en serios aprietos a Osaka en su juego al resto. Si Cirstea no logra mantener altos sus porcentajes de primer saque ni ir hacia adelante para cerrar los espacios, la anticipación de Bejlek puede convertir cada turno de servicio en una trinchera.
El desenlace pende de dos incógnitas muy claras: la gestión de los nervios y el depósito de gasolina. Habrá que ver cómo reacciona Cirstea la primera vez que pierda el control del marcador tras su reciente parón médico, y si Bejlek logra transformar sus oportunidades en dominio real sin que la paliza física del martes le pase factura.

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