Cirstea frente a Han Shi en Ningbo: oficio contra una racha que juega en casa
El torneo de Ningbo se juega en pista dura al aire libre y abre su cuadro con un partido de primera ronda menos sencillo de lo que dice el papel. Sorana Cirstea es la octava cabeza de serie y la número 16 del mundo. Han Shi llega desde la fase previa con el puesto 217, pero con varias semanas de buen tenis y en su ciudad. La intriga está en el choque entre una jugadora que sabe llegar a las posiciones ganadoras y no siempre sabe cerrarlas, y otra que se ha acostumbrado a remontar.
Cirstea, el buen tenis que se le escapa al final
Antes del parón, Cirstea jugaba con una calma poco habitual. En el US Open venció a Jasmine Paolini y recuperó en ambos sets las roturas que había cedido al principio. Hay que matizarlo: Paolini reconoció molestias físicas y poca movilidad. Aun así, Cirstea gestionó con mucha solidez los momentos en que tuvo que cerrar al saque.
La derrota posterior ante Jessica Pegula dejó mejor sensación que el marcador. Cirstea tardó en asentarse, pero después endureció los peloteos y provocó una racha de roturas al final del partido. La propia Pegula lo resumió así: «Sé que pareció bastante sencillo, pero fue una batalla». Es una buena referencia del nivel que tenía la rumana antes de lesionarse.
Luego llegó el gemelo. A finales de septiembre, Cirstea anunció que necesitaba más tiempo de recuperación y se perdió Pekín. Volvió a competir en Wuhan y completó un partido largo y exigente sin que se informara de una recaída. Que haya terminado un partido no significa que tenga el alta médica, y nada indica que el gemelo explique lo que pasó en el tramo final.
En Wuhan, ante Guo Hanyu, dominó el primer set y abrió una ventaja amplia. Después retrocedió en la pista y eligió peor sus golpes. Sacó para ganar el partido en el segundo set y no aprovechó bolas de partido consecutivas en el tie-break. En el set decisivo remontó un marcador adverso y volvió a sacar para cerrar el partido, pero perdió los últimos juegos.
Lo interesante es que fue capaz de recuperar su nivel cuando el partido ya se le había girado. Lo que no logró fue mantenerlo hasta el final. No llega a Ningbo oxidada ni en plena forma, sino con dudas sobre cómo terminar los partidos. Ha tenido días para entrenar y recuperarse desde Wuhan, aunque desde su regreso apenas suma partidos.
El ánimo de fondo parece bueno. En Nueva York dijo estar «en el mejor momento de mi vida, dentro y fuera de la pista», y relacionó su último año en el circuito con una forma más relajada de competir, sin renunciar a las ganas de ganar. Su entrenador, Adrian Cruciat, aseguró en septiembre que ella «sabía que entrenaba bien, que su juego estaba a un nivel muy alto». Ningbo forma parte de la gira asiática con la que piensa despedirse.
Han Shi, una racha que ya no se explica por suerte
La buena dinámica de Han Shi no se apoya solo en ganar partidos de clasificación. En Pekín, el 1 de octubre, perdió un tie-break muy tenso en el primer set ante Zheng Qinwen y le ganó el segundo. Zheng explicó después cómo cambió el set decisivo: dejó de precipitarse, fue más regular, varió ritmos y eligió mejor cuándo subir a la red.
En la previa de Wuhan remontó un set en contra ante Peyton Stearns y superó después a una Kamilla Rakhimova en buena forma. En el cuadro principal volvió a remontar, esta vez ante Alexandra Eala. Esa victoria no llegó solo a base de defender: Shi sacó bien, atacó, cometió menos errores y presionó al resto de forma constante.
Leylah Fernandez la frenó en segunda ronda, aunque no sin esfuerzo. Shi alargaba los peloteos, era difícil de desbordar y complicaba los juegos de saque de la canadiense. Al principio del segundo set subió su nivel de ataque y se escapó en el marcador. Fernandez salvó esa situación, impuso un ritmo más agresivo y empezó a romperle el saque una y otra vez.
Sus palabras tras ganar a Eala explican bien su forma de jugar: «Creo que hoy jugué muy bien» e «intenté ser paciente y jugar mi mejor tenis». Su confianza nace de ir resolviendo problemas, no de atacar sin pensar. Xinhua contó lo imponente que le pareció al principio jugar un cuadro principal. Ahora está descubriendo que a las rivales de este nivel también se les puede ganar.
En la previa de Ningbo siguió la misma línea, con un matiz. Magdalena Fręch se retiró lesionada cuando Shi ya le había ganado el primer set, así que ese partido no sirve como prueba completa. Ante Alina Korneeva sí hubo examen: un primer set muy igualado y después un control total del segundo. No se ha informado de ninguna lesión, aunque acumula muchos partidos, viajes y fases previas.
Shi también tiene un vínculo real con la ciudad. La prensa local recuerda que se graduó en el instituto Yinzhou, así que el apoyo del público tiene una base auténtica. Está por ver si esa grada la empujará o le pesará. Seguramente un poco de las dos cosas, como suele pasar cuando se juega en casa.
La clave está en quién manda en el peloteo
No es un duelo entre una atacante y una defensora pasiva. Cuando el partido se le complicó en Wuhan, Cirstea cedió terreno y perdió decisión. Shi obliga a su rival a construir cada punto y además sabe atacar cuando se le abre la pista. Para la rumana será más importante mantener la posición que pegar más fuerte.
Por eso no contará tanto la potencia del saque como el primer golpe tras el saque. Shi ha hecho sufrir a jugadoras consolidadas para mantener el saque. La pregunta es si el servicio y el golpe siguiente de Cirstea desplazan de verdad a la china o solo abren otro peloteo igualado.
Zheng ya mostró una forma de incomodar a Shi: menos prisa, más cambios de ritmo y subidas a la red mejor elegidas. Es un precedente reciente, pero no hay garantía de que Cirstea vaya a plantearlo ni de que le salga. Tampoco hay un historial directo entre ellas que sirva de referencia.
Los finales de partido serán el gran examen para las dos. Cirstea no supo proteger sus ventajas en Wuhan. Shi sabe remontar, pero contra Fernandez dejó escapar su mejor momento cuando la rival subió la presión. Lo honesto es admitirlo: ninguna de las dos ha demostrado últimamente que sea fiable al cerrar.
Si el partido se alarga, cada una tendrá su propia duda. Para Cirstea será la movilidad y la estabilidad después de lo del gemelo. Para Shi, conservar la claridad tras tantas semanas compitiendo. No hay datos suficientes para dar ventaja física a ninguna, así que la respuesta probablemente llegue en los últimos juegos, que es justo donde las dos han tenido problemas.

Yo no tengo prisa. El botón tampoco.











