Geerlings y Curmi, semifinal en Mallorca: la iniciativa contra el arte de remontar
El WTA 125 de Mallorca llega a su penúltima estación sobre tierra batida. Ariana Geerlings, que entró en el cuadro con una invitación, y Francesca Curmi se disputan una plaza en la final. La semifinal empieza a las 11:00, hora de Moscú. Los números dicen que Geerlings es la 572 del mundo y Curmi la 233, pero esta semana el ranking ha servido de poco para leer los partidos.
Geerlings, la invitada que aprendió a cambiar de plan
Geerlings ha convertido su invitación en una semana larga y seria. Su victoria ante Lucía Cortez Llorca la describió el propio torneo como «muy sólida». Es un elogio sobrio, de los que hablan de una jugadora serena más que de una que sobrevive a base de sustos.
Ese partido tenía historia detrás. En septiembre, en la final de Reus, las dos se cruzaron derechazos potentes en un duelo intenso desde el fondo. Geerlings remontó una desventaja amplia en el primer set y ganó el tie-break, pero en el segundo no consolidó su ventaja, perdió el impulso y se apagó en el tramo decisivo.
Darle la vuelta a aquella herida en Mallorca puede haberle dado confianza. Sería lo natural, aunque ella no lo ha dicho y conviene no ponerle palabras en la boca. Lo que sí está escrito es que esta vez el partido no se le escapó.
Antes de Mallorca, en la Copa Nadia de Sevilla, se vio su mejor virtud y también su duda. Ante Aurora Zantedeschi empezó incómoda, reajustó la táctica, subió la agresividad desde el fondo y firmó un tramo central mucho mejor. Después le costó sostenerlo por el desgaste físico, y Zantedeschi se impuso al final.
Contra Laura Boehner, en el mismo torneo, mostró reflejos competitivos. Elevó su nivel en el tie-break del primer set y, cuando Boehner se adelantó al inicio del segundo, reaccionó enseguida y tomó el control. No necesita mucho tiempo para darle la vuelta a la corriente.
Su victoria en cuartos de final ante Grabher es su resultado más reciente.
Curmi, la que se levanta cuando el día amanece nublado
Si Geerlings ha enseñado iniciativa, Curmi ha enseñado paciencia con los malos comienzos. Ante Marina Bassols Ribera, su rival empezó mandando y Curmi reaccionó hasta darle la vuelta al partido. Es la imagen más nítida de su semana: un arranque adverso no la saca del encuentro.
Pudo ser una mejor colocación al resto, más tolerancia en el peloteo, un paso adelante en agresividad o un bajón de Bassols.
Su camino hasta aquí ha sido más de resistencia que de dominio. Sus partidos en Mallorca han sido largos una y otra vez. Esa carga cuenta, aunque nada indica que esté vacía, y tampoco conviene convertir tanta supervivencia en una prueba de que juega a un nivel arrollador.
Del cuarto de final ante Yaneva se sabe lo esencial: lo ganó y está en semifinales. A Curmi se la ve competir, pero se la ve poco jugar, al menos sobre el papel.
La clave está en quién sostiene la iniciativa
El argumento más sólido del partido es la derecha de Geerlings y su capacidad para apretar desde el fondo cuando el primer plan no funciona. La pregunta es si puede mantener esa presión durante todo un partido largo, sin el bajón que se le vio en Reus y en Sevilla. Su techo está claro; la duda es su resistencia.
Enfrente estará una jugadora que no da por perdido un partido que empieza torcido. Por eso, una buena salida de Geerlings no debería leerse como una sentencia. Sería exagerado, en cambio, dibujar a Curmi como una contragolpeadora capaz de neutralizar esa derecha: nada lo respalda.
Tampoco hay datos fiables sobre el duelo entre saque y resto. Nada permite señalar un segundo saque vulnerable ni decir quién manda en el primer golpe tras el saque. Ni siquiera hay base para hablar de una ventaja psicológica heredada de algún enfrentamiento anterior.
El calendario añade su peso. La semifinal llega sin un día completo de descanso después de los cuartos, así que la recuperación de cada una importa más que su fama de resistencia. Ninguna de las dos tiene lesiones conocidas, aunque ninguna ha dado tampoco noticias de cómo se encuentra.
El cielo también tiene opinión. La organización ha adelantado la final del domingo por la previsión de lluvia. Eso no dice nada concreto sobre la tierra de la semifinal: si estará pesada o húmeda es, de momento, pura especulación.
Puede que el público empuje a Geerlings en este escenario. Al final, el partido parece reducirse a una pregunta sencilla: ¿aguanta la iniciativa de Geerlings o vuelve a aparecer la remontada de Curmi? Confieso que no tengo claro qué respuesta traerá la mañana.

El silencio responde. El botón, con más cariño.










