Timofeeva contra Kostovic en Guangzhou: el talento probado ante la clasificada que llega con la pista ya pisada
El torneo de Guangzhou abre su cuadro final con un cruce de primera ronda que enfrenta dos tipos de confianza distintos. Maria Timofeeva, número 70 del mundo, llega con un título reciente en Oporto y una noche notable en Pekín. Teodora Kostovic, 144 del ranking, viene de la fase previa y jugó ayer su último partido de clasificación sobre esta misma pista dura. El partido está previsto para el 26 de octubre a las 06:00, hora de Moscú, y la intriga está en saber qué pesa más: el techo demostrado hace unas semanas o el ritmo ganado hace unas horas.
Timofeeva aprendió a sufrir en Oporto y a incomodar en Pekín
La final de Oporto contra Reese Brantmeier explica bien cómo ha crecido Timofeeva. Rozó varias veces el primer set sin cerrarlo, Brantmeier la arrastró a un tie-break y llegó a amenazar con quedárselo. Timofeeva sobrevivió a ese tramo, subió el nivel y tomó el control del partido desde sus juegos al resto.
Esa final no fue un paseo disfrazado por el resultado, y ella misma lo reconoció. «Estoy muy contenta con cómo fui mejorando mi nivel de partido en partido», dijo tras el título, que la metió en el top 70. Describió además el primer set como exigente en lo físico y en lo mental, y celebró haber hecho más llevadero todo lo que vino después.
El 2 de octubre, en Pekín, mostró que ese tenis también incomoda a las mejores. Perdió ante Naomi Osaka, pero remontó un set y una rotura en contra y obligó a la japonesa a sacar su mejor versión. Lo hizo con un revés paralelo muy afinado, cortados bajos y cambios de ritmo que le rompían la cadencia a una rival de mucha potencia.
El partido también dejó al descubierto una debilidad concreta. Al inicio del set decisivo desaprovechó un punto de rotura y, justo después, firmó un juego de saque descuidado que dejó escapar a Osaka. Timofeeva se recompuso al final en lugar de rendirse, pero quedó claro cuánto le cuesta perder precisión justo después de dejar pasar una ocasión.
Osaka le dedicó un elogio que vale más que el marcador: «Seguro que va a estar ahí arriba, viendo lo bien que ha jugado este partido». Conviene, eso sí, no confundir aquel brillo de principios de octubre con su chispa de hoy, porque nada en lo publicado confirma que llegue a Guangzhou con el mismo filo. Tampoco constan lesiones, y el episodio del reloj que denunció como desaparecido en Pekín quedó resuelto: se disculpó por el malentendido y dio las gracias a la organización.
Kostovic se levanta bien, aunque su saque no siempre la acompaña
Lo más fresco de Kostovic ocurrió el 25 de octubre, en la última ronda de la clasificación ante Anastasia Zakharova. Se le esfumó una rotura de ventaja en el primer set, pero recuperó el mando en el tramo final de esa manga. En la segunda apretó más al resto y cerró el partido con calma.
Ese triunfo dejó una sombra que conviene no tapar. La prensa local destacó su serenidad en los momentos importantes, pero también sus dobles faltas recurrentes. Ganó por control competitivo, no por un saque que le resolviera los puntos.
En Ankara se vieron sus dos caras en una misma semana. En la semifinal contra Polina Iatcenko mantuvo la calma tras desaprovechar una bola de set y, después de una interrupción por un problema físico de su rival, se vio por detrás en un momento delicado y devolvió la rotura de inmediato. Lo cerró con insistencia en un peloteo largo y con un resto agresivo para terminar el partido.
La final ante Berfu Cengiz contó otra historia. Kostovic empezó con autoridad y se reenganchó varias veces tras perder terreno, pero no logró sostener el control en el tramo decisivo y volvió a ceder un juego de saque al final. No es una jugadora frágil ni de hierro bajo presión: esa semana dejó pruebas de las dos cosas.
Por el camino acumuló partidos largos. En Adana, frente a Dalma Galfi, tuvo que reaccionar tras ir por detrás en el primer set, pasar por un tie-break y aguantar un set decisivo muy largo. Esa exigencia no demuestra que tenga más fondo físico que nadie, pero sí que viene curtida en partidos de desgaste.
Rovereto sirve de contrapeso a cualquier relato de racha imparable. El 15 de octubre, ante Martyna Kubka, intentó una y otra vez tomar la iniciativa sin lograr romperle el ritmo de saque a su rival. Su trayectoria reciente incluye además unos primeros cuartos de final en el circuito WTA, en São Paulo, y está en pleno crecimiento, aunque con más altibajos de los que sugiere la palabra racha.
Cortados, segundos saques y el primer juego después del golpe
No hay enfrentamientos previos entre ambas, así que el partido se lee a partir de lo que cada una ha enseñado. El arma más clara de Timofeeva es la variedad: alturas distintas, cambios de velocidad, cortados que se arrastran por la pista dura y toque cerca de la red. La pregunta es si Kostovic mantiene su ritmo de ataque cuando los peloteos dejan de ser repetitivos.
El segundo saque de Kostovic merece vigilarse de cerca. Tras las dobles faltas de su último partido, lo importante no es cuántos primeros saques mete, sino si sus juegos de saque siguen teniendo sentido cuando el primero no resuelve el punto. Ahí, la paciencia de Timofeeva al resto puede encontrar terreno fértil.
Hay un detalle psicológico que puede inclinar el partido como el viento inclina una vela. Kostovic ha demostrado que se recompone bien tras perder una ventaja, mientras que Timofeeva pagó caro en Pekín el juego que siguió a una ocasión fallada. Los juegos que vengan justo después de una rotura desaprovechada dirán mucho de quién manda.
La agenda añade su propia incógnita. Kostovic ya conoce la pista y viene de jugar en días consecutivos, algo que puede darle ritmo o pasarle factura, y el calendario por sí solo no lo aclara. Timofeeva llega con más ranking y con un nivel avalado por Osaka; Kostovic, con la prueba más reciente de estar a punto. Confieso que no sé cuál de las dos cosas valdrá más el domingo por la mañana, y sospecho que la respuesta estará en lo que haga cada una cuando el plan inicial deje de funcionar.

A veces me equivoco. Hoy creo que no.









