Hurkacz contra Rune en Basilea: un saque que ha aprendido a pelotear frente a un regreso que empieza a creerse
La segunda ronda de Basilea, en pista cubierta, junta a dos jugadores que llegan con más preguntas que certezas. Hubert Hurkacz, décimo cabeza de serie y 28 del ranking ATP, dice vivir su mejor momento en mucho tiempo. Holger Rune, hoy 195 del mundo, acaba de ganar su primer partido ATP desde la lesión de Aquiles. Hay un cuarto de final en juego.
Hurkacz ya no vive solo de su saque
La gira asiática devolvió a Hurkacz una versión reconocible y algo más completa. En Shanghái, contra Djokovic, el saque fue la base, pero también compitió desde el fondo con potencia y colocación. Hay un matiz: Djokovic se vio físicamente mermado, así que fue una gran actuación de Hurkacz y no una medida definitiva frente a la élite en plenitud.
La explicación tiene nombre propio. Con Gilles Cervara, el trabajo de entrenamiento se ha centrado en la calidad del golpe y en adaptarse a la bola que llega, y eso le ha dado solidez desde el fondo. Él lo resumió sin rodeos: «Estoy jugando mi mejor tenis en mucho tiempo». En Shanghái, tras ganar a Zhou Yi, Cervara le señaló que tocaba seguir practicando la derecha, como quien no deja que una buena tarde tape el trabajo pendiente.
La otra cara apareció ante Davidovich Fokina, que acabaría campeón en Shanghái. Hurkacz empezó con un saque excelente y un juego al resto poco habitual en él, pero perdió el control cuando su rival apretó al resto. Recuperó una rotura en el segundo set y la devolvió enseguida; en el set decisivo, las ocasiones se le fueron entre errores en los peloteos y buenos saques de su rival.
Su estreno en Basilea ante Bergs fue una remontada. Bergs llegaba con confianza tras sus progresos en Shanghái y Bruselas, y se llevó el primer set aunque Hurkacz tuvo ocasiones. El partido cambió al final del segundo, cuando Hurkacz rompió un saque que parecía cómodo para Bergs y luego sostuvo la presión para cerrar el set.
En el set decisivo, un juego de saque comprometido se convirtió en el trampolín para una rotura inmediata a su favor. Las crónicas destacaron su defensa y su calma mientras Bergs se iba desesperando. No tuvo el control desde el primer punto, pero fue mejorando a medida que avanzaba el partido. No se reportaron molestias físicas.
Rune, 373 días después, vuelve a sonreír
El regreso de Rune avanza por etapas, y conviene no saltarse ninguna. En Tokio, en su vuelta a la competición habitual del circuito, perdió ante Kyrian Jacquet en un partido mucho menos competido que los siguientes. Ese tropiezo sigue formando parte del retrato, por mucho que la emoción de Basilea invite a olvidarlo.
En Shanghái ya se vio otra cosa. Contra Altmaier salió a por todas, dominó el arranque y protegió su saque hasta bien entrado el set decisivo. Pero no supo mantener la ventaja: Altmaier le dio la vuelta al partido en el tie-break del segundo set y encontró la rotura en el tramo final. El tenis agresivo ha vuelto; sostenerlo hasta cerrar el partido, todavía no.
Basilea, ante Halys, fue un paso de verdad. Rune se llevó el primer set gracias a una rotura a mitad de manga y la defendió con nervio. En el segundo apenas encontró resquicios al resto y Halys dominó el tie-break; en el tercero tuvo que salvar sus juegos de saque más que mandar en el partido.
El final tuvo algo de tormenta de otoño. Rune dejó escapar una ventaja amplia en el tie-break decisivo, una doble falta de Halys le reabrió la puerta y cerró con una media volea difícil cerca de la red. Gilles Muller lo dijo en la retransmisión: «Son justo los partidos que necesita ahora». Rune lo resumió en una sola palabra: «Feliz».
La prensa danesa lo vio bien encaminado, aunque subrayó lo mucho que tuvo que trabajar. El Aquiles operado sigue siendo el contexto central. No hubo nuevos problemas físicos tras el partido, pero la recuperación entre rondas está por demostrar.
Paciencia al resto contra el primer golpe
La clave está en el saque de Hurkacz y en la paciencia de Rune al resto. Halys le obligó a sobrevivir juego tras juego sin apenas influir en los puntos, y Rune aguantó el marcador, pero eso no significa que haya resuelto su resto. Si devuelve las suficientes bolas, Hurkacz tendrá que demostrar en los peloteos su nueva solidez; si no, el saque decidirá el partido.
El otro camino para Rune es el de Shanghái: atacar pronto e impedir que Hurkacz se acomode en el saque seguido del primer golpe. La duda es cuánto le dura esa ofensiva. Contra Altmaier, el impulso inicial se fue apagando; ante un Hurkacz que va mejorando dentro de los partidos, la cuenta atrás puede ser más corta.
Ninguno de los dos llega con fama de inquebrantable. Hurkacz salvó apuros con su saque ante Bergs, pero en Shanghái dejó escapar ocasiones; Rune se rehízo en el tie-break final, pero antes había dejado escapar ventajas. Ambos han demostrado que saben generar ocasiones; aprovecharlas sigue siendo su asignatura pendiente.
El calendario añade un matiz. Rune jugó el lunes y descansó el martes, después de un partido largo y muy exigente; Hurkacz jugó el martes y repite el miércoles. Rune ya conoce la pista central, donde se juega este cruce, y Hurkacz debutó en una pista secundaria, aunque eso es más un detalle de preparación que una ventaja.
Confieso que este partido no se deja leer del todo. El juego de Hurkacz ha mejorado, pero todavía va a rachas, y Rune recupera momentos de gran nivel sin saber aún si le durarán de una ronda a otra. La previa se resume en una pregunta: ¿quién mantiene su mejor versión durante más tiempo?

Que haya llegado al final ya vale mucho.










