Rakhimova entra en Tokio por una puerta inesperada y Alexandrova busca su mejor versión de Pekín
El torneo de Tokio, en pista dura, llega a la segunda ronda con un cruce que nadie tenía en el calendario hace unos días. Kamilla Rakhimova, número 66 del ranking WTA, perdió en la fase previa y aun así está aquí. Ekaterina Alexandrova, número 33, esperaba a Belinda Bencic y se encuentra con otra rival. La intriga está en saber cuál de las dos trae a Tokio su mejor tenis de la gira asiática y cuál trae solo el recuerdo.
Rakhimova, la invitada que entró por la ventana
El camino de Rakhimova hasta esta ronda es de los que hacen sonreír. Jugó la previa, cayó ante Aliaksandra Sasnovich y, cuando ya parecía que tocaba hacer la maleta, la baja de Bencic le abrió el cuadro como lucky loser. Heredó además el bye de primera ronda que le correspondía a la suiza.
Conviene no confundir la suerte con la inercia. Rakhimova conoce las pistas de Tokio, pero todavía no ha ganado un partido en este cuadro final. Su gira tampoco venía en ascenso: en Ningbo se despidió ante Marie Bouzkova, y la previa de Tokio no tuvo continuidad.
Su mejor tarde reciente fue en Pekín, ante Leylah Fernandez, que llegaba de ganar un título al inicio de la gira asiática. Rakhimova salió a buscarla desde el resto, se libró de la presión temprana sobre su saque y amplió su dominio en el primer set con un derechazo cruzado ganador. No esperaba el error ajeno: llevaba ella la iniciativa.
Ese partido también enseñó cómo reacciona cuando el plan se tuerce. Remontó en el segundo set, aunque un error de derecha al final mandó el duelo al set decisivo. Allí sobrevivió a un juego de saque largo, rompió justo después, confirmó la rotura con otro juego de saque muy trabajado y cerró el partido al resto. Es una muestra de carácter, no una garantía para cada set decisivo.
No se han publicado lesiones. Su último partido fue en la previa, así que ha tenido días para recuperarse, y no figura en el cuadro de dobles.
Alexandrova y la difícil costumbre de sostener lo que empieza bien
Alexandrova ha vivido una gira asiática de cielo cambiante. En Pekín firmó su primer cuarto de final en ese torneo y se convirtió en la cuartofinalista debutante de más edad en su historia. Llegó ahí ganando a Diana Shnaider, a la que remontó tras ir por detrás al inicio del segundo set con un inesperado slice cruzado ganador en mitad de un intercambio de golpes pesados.
Después llegó un partido dominante ante Linda Noskova, la vigente campeona de Wimbledon, protegido por su servicio. Ella misma lo resumió así: «Buen saque, buenos golpes». Incluso su derrota ante Mirra Andreeva tuvo brillo: levantó una desventaja amplia en el segundo set y forzó otro tie-break. Andreeva lo reconoció sin rodeos: «Hoy ha jugado increíble».
El problema apareció cuando la gira siguió hacia el sur. En Wuhan, la WTA ya señaló un partido plagado de errores ante Fernandez, con un saque poco fiable y muchos puntos de rotura concedidos. En Ningbo empezó cómoda ante Guo Hanyu, y su siguiente paso llegó por la retirada de Marta Kostyuk, así que no fue una racha de exámenes completos.
El aviso más serio fue el cuarto de final de Ningbo, de nuevo ante Fernandez. Alexandrova se llevó el primer set con un derechazo ganador sobre la línea, pero en el segundo la canadiense encontró una y otra vez la forma de entrarle al saque. Un error suyo cedió el set y la inercia la arrastró hasta el decisivo. El ataque estaba ahí al principio; lo que no duró fue la firmeza.
En Tokio arrancó ganando a Ann Li sin necesidad de un set decisivo largo, un buen reinicio tras Ningbo. Queda por ver si la inestabilidad del saque se ha quedado en China. No hay lesiones publicadas, juega un día después de su estreno y tampoco está inscrita en dobles.
El primer golpe contra el resto valiente
El partido se puede leer como una pregunta sencilla: ¿quién manda en los primeros golpes? Con el saque entrando y el primer golpe tras el saque en su sitio, Alexandrova encierra a cualquiera, como hizo con Noskova. Cuando la rival sostiene la presión al resto, su ejecución pierde fiabilidad, como se vio ante Fernandez.
Por eso a Rakhimova no le basta con defender y mantener la bola en pista. Su mejor tenis reciente fue justo lo contrario: restos agresivos y una derecha con intención. La duda, y la admito con gusto, es si podrá sostener esa iniciativa ante la potencia de Alexandrova sin dejar que su rival dicte desde el primer golpe.
No constan enfrentamientos previos entre ambas, así que la historia no inclina la balanza hacia ningún lado. Sí hay un detalle de condiciones: en Pekín, Alexandrova dijo sentirse cómoda con una bola que se ajustaba a su juego.
Si el partido se alarga, pondrá a prueba la regularidad más que el físico. Rakhimova aguantó juegos de saque eternos en Pekín. Alexandrova sabe remontar, pero también sabe dejar escapar lo que empezó bien. Ninguna tiene una ventaja clara en resistencia ni en manejo de la presión.
La clave, en resumen, es la continuidad. Para Alexandrova, que su saque aguante cuando aprieten al resto. Para Rakhimova, demostrar que su presencia en esta ronda es algo más que un regalo del cuadro y volver a ser la jugadora que desarmó a Fernandez en Pekín.

Lo he contado largo, como siempre. Júzgueme con calma.










