Fils contra Struff en Bruselas: el talento que cuesta cerrar frente al saque que no tiembla
El European Open de Bruselas ya está en semifinales, y una de ellas enfrenta al primer cabeza de serie, Arthur Fils, número 10 del mundo, con Jan-Lennard Struff, 58 del ranking ATP. Sobre el papel la distancia es grande. En la pista cubierta del torneo belga la intriga está en otra parte: Fils juega su mejor tenis pero le cuesta rematar, mientras Struff viene de ganar los puntos importantes con el saque.
Arthur Fils, el jugador que se ve en la ducha antes de tiempo
El otoño de Fils tiene dos caras. En Tokio, contra Frances Tiafoe, firmó un partido de enorme nivel: preciso al resto, sólido desde el fondo, con un revés que aguantaba los peloteos largos y una derecha pesada. L'Équipe destacó que Tiafoe apenas tenía nada que reprocharse, porque el mérito era del francés.
Aquel torneo había empezado de forma extraña. Un problema con la inscripción le obligó a pasar por la fase previa, y ante Martin Damm cedió el primer set antes de imponerse con autoridad. Fue un rodeo administrativo, no una señal de declive, aunque complicó la preparación.
La otra cara apareció enseguida. En cuartos de Tokio, ante un Valentin Vacherot muy entonado, Fils logró una rotura de ventaja en cada set y tuvo ocasiones para cerrar el primero, pero nunca convirtió esas posiciones en control. No le pasaron por encima; simplemente, sus ventajas eran reversibles.
En Shanghái, contra Botic van de Zandschulp, la frustración se sumó al problema. El neerlandés sacó muy bien, Fils desperdició ocasiones al resto, rompió la raqueta, lanzó una botella y, según la crónica, nunca recuperó la calma. Antes, en el US Open, ya había tenido una ventaja muy clara ante Stefanos Tsitsipas y el partido se le escapó.
Bruselas trajo una versión más resistente. Llegó el domingo y no compitió hasta el viernes, entre el bye y la retirada de Munar. Contra Alex Michelsen perdió el saque de entrada, recuperó la rotura y, cuando encontró el ritmo, cerró el primer set con una rotura tardía.
En el segundo se adelantó pronto y parecía dominar con el primer saque, pero al sacar para el partido llegaron los errores. Michelsen subió el nivel y Fils tuvo que salvar bolas de set en un tie-break largo. Eurosport lo resumió bien: le costó terminar, pero no se rompió.
Él mismo lo explicó con una franqueza casi entrañable: «Ya me veía en el vestuario duchándome, fácil». Reconoció también el mérito de Michelsen y habló de «un poco de tensión, un poco de prisa» por llegar sin ritmo de competición. Al fondo está Turín: la clasificación para las ATP Finals no está asegurada, y él admite que lo tiene en la cabeza.
No se han reportado lesiones. En su banquillo están Ivan Cinkus y Goran Ivanisevic, de quien Fils dijo en Shanghái que le da libertad, le corrige la técnica y le ayuda mucho con la presión fuera de la pista.
Struff y el saque que responde cuando lo amenazan
Struff no venía en racha imparable. Daniil Medvedev lo frenó en Pekín y en Shanghái; en el segundo cruce el alemán ganó el primer set antes de que el ruso le diera la vuelta. Sabe ponerse por delante ante rivales exigentes. Sostenerlo hasta el final ya es otra cosa.
En Bruselas ha acumulado más partidos que Fils. Superó a Marcos Giron en dos tie-breaks, sin lograr romperle el saque, y después eliminó a Gauthier Onclin. Llega a semifinales con varios partidos en las piernas, no solo con entrenamientos.
La mejor señal la dio contra Zizou Bergs, y la dio el propio derrotado: «Jugó muy bien, súper, súper agresivo. Sacó de forma increíble en los puntos importantes». Bergs añadió que si él jugó peor fue, en parte, por culpa de Struff.
El partido no fue un paseo. Bergs tuvo ocasiones sobre el servicio del alemán y una oportunidad tardía en el segundo set para forzar el set decisivo. Struff no fue intocable al saque, pero siempre encontró respuesta cuando lo apretaron.
Tampoco hay lesiones reportadas en su caso, ni indicios de agotamiento. Eso sí, despachó al último local en un torneo cargado de emoción tras la despedida de David Goffin.
Una pista lenta para dos tenistas que quieren mandar
Lo primero es corregir un tópico: esta pista cubierta no parece un paraíso para sacadores. Fils describió la central como «muy, muy lenta» y dijo que las condiciones han cambiado durante la semana. Su respuesta fue jugar con más altura sobre la red, romper el ritmo y variar el saque en lugar de fiarlo todo a la velocidad.
Ese matiz importa para Struff. Su tenis de primer golpe tras el saque funcionó ante Bergs aun en estas condiciones, pero una pista lenta da más tiempo al restador. La pregunta es qué pasa cuando Fils mete el resto en juego y le obliga a ganar el punto en el tercer o cuarto golpe.
Fils tiene argumentos para eso: ante Tiafoe restó con precisión y aguantó desde el fondo. Pero Bergs ya avisó que crear opciones al resto no basta contra Struff, que sube el nivel en los puntos de rotura. Ahí entra la cabeza del francés, que en Shanghái perdió los nervios cuando se le escapaban esas ocasiones.
Con la derecha pasa algo parecido. La potencia de Fils le abre distancia, pero sus errores devuelven la vida al rival, y en una pista lenta precipitar el golpe definitivo sale caro. Su propia receta, más altura y más variación, parece la más sensata.
Ambos vuelven a la pista un día después de sus cuartos. Fils llega con menos desgaste pero apenas con un partido de ritmo; Struff, con más rodaje. Decir que uno aguantará mejor un partido largo sería ir más allá de lo que se sabe.
Las claves son pocas y claras. Que Fils haya recuperado el ritmo sin arrastrar la prisa al cerrar; que el saque agresivo de Struff siga funcionando cuando los restos vuelvan; y que ambos sepan olvidar la ocasión perdida antes de que les cambie el siguiente juego. Confieso que no tengo claro cuál de esas tres preguntas se contestará primero.

El tenis premia la paciencia. Su toque premia la mía.









