David Goffin vs Alex Michelsen en Bruselas: una despedida sin freno ante un cañonero con dudas al cierre
La segunda ronda del torneo de Bruselas en pista dura cubierta nos regala un guion de cine. David Goffin, invitado por la organización y actual número 467 del mundo, estira el último torneo de su carrera profesional ante un pabellón casi lleno. Enfrente tendrá a Alex Michelsen, quinto cabeza de serie y número 37 del ranking, que llega dispuesto a apagar la fiesta local por la vía rápida.
David Goffin: del pánico escénico a soltar el brazo sin mirar el marcador
Goffin aterrizó en esta cita tras una temporada plagada de lesiones y un aviso durísimo a finales de septiembre en Mouilleron-le-Captif, donde Clément Chidekh, futuro campeón del torneo, le pasó por encima. En su debut en Bruselas ante Rémy Bertola, los nervios de la despedida le dejaron las piernas de plomo al inicio y le pusieron muy por detrás en el set decisivo.
El milagro llegó cuando Goffin dejó de mirar el marcador, empezó a disfrutar del ambiente y recuperó el filo de su revés para cerrar la remontada con un golpe ganador. Con la familia y los amigos en la grada, el tenista asegura que todo a partir de ahora es un regalo, aunque encadenar partidos en días consecutivos mientras compite en dobles con Raphaël Collignon deja su depósito de gasolina en el aire.
Alex Michelsen: pegada de élite y el síndrome de la línea de meta
Michelsen debutó en Bruselas sin contemplaciones ante Andrea Guerrieri, un rival procedente de la fase previa y con poca experiencia en cuadros principales. El quinto favorito impuso su pegada desde el primer peloteo y, cuando Guerrieri intentó estabilizar el segundo parcial, el número 37 del mundo rompió la igualdad con un revés cruzado pesadísimo para sellar una victoria limpia y ahorrar energías.
El problema de Michelsen no es generar ventajas, sino rematarlas. En sus primeros cuartos de final de un grande en el US Open, dominó desde el fondo, atacó los segundos saques y subió con criterio a la red, pero no logró cerrar el partido al saque ante Frances Tiafoe y cedió otra ventaja en la manga final.
Esa misma película se repitió este mes en Tokio contra Carlos Alcaraz: desperdició opciones en el primer set, forzó el tercero a base de ritmo y piernas, pero se apagó a la hora de la verdad antes de caer también en Shanghái.
Duelo de reveses, presión al resto y el examen de cerrar el partido
La pista dura cubierta de Bruselas premiará a quien tome la iniciativa sin precipitarse. El intercambio de reveses promete chispas, ya que fue el golpe que rescató a Goffin en su estreno y el arma con la que Michelsen abrió brecha ante Guerrieri. Además, el agresivo juego al resto de Michelsen, buscando mandar desde la devolución y pisar hacia adelante, pondrá a prueba la capacidad de Goffin para proteger sus turnos de saque.
El componente mental y físico dictará sentencia si el choque se alarga. Michelsen trabaja con Kristof Vliegen, quien lo define como un competidor feroz que odia perder, aunque su reacción ante una grada volcada en una despedida es toda una incógnita. Si el duelo entra en terreno caliente, veremos qué pesa más: el desgaste acumulado de Goffin tras su maratón de primera ronda o los fantasmas de Michelsen cuando toca abrochar el triunfo.

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