Guangzhou, 31 de octubre: Sun busca la final en casa y Tagger pone a prueba sus piernas ante Quevedo

El 31 de octubre Guangzhou llega a las semifinales del cuadro femenino con dos partidos que se cuentan casi solos. En el primero, Xinran Sun, una china de 16 años que juega en su provincia, se mide a Harriet Dart, una británica de 30 que empezó la semana en la fase previa. En el segundo se cruzan dos chicas que ya saben lo que es levantar un trofeo: Kaitlin Quevedo y Lilli Tagger.

Hay un hilo común que me preocupa más que cualquier táctica: el cansancio. Sun confesó que llegó al límite físico, Dart encadena sets decisivos como quien colecciona sellos y Tagger salió de cuartos con la lengua fuera. Repaso los dos duelos del día:

  • 08:00 — Xinran Sun — Harriet Dart
  • 09:30 — Kaitlin Quevedo — Lilli Tagger

Horario en UTC.

Xinran Sun — Harriet Dart

Sun llegó a Guangzhou directamente desde Chengdu, donde acababa de ganar un título júnior, y ya entonces arrastraba fatiga. Desde entonces ha derrotado a tres jugadoras con mucho mejor ranking que el suyo, Sawangkaew, Timofeeva y Claire Liu, y lo ha hecho mostrando dos caras distintas. Contra Sawangkaew atacó con descaro y terminó ella los puntos. Contra Timofeeva, en cambio, tuvo que sobrevivir.

Ese partido ante Timofeeva es el que más me hace dudar. Sun perdió el control que había tenido al principio, salvó una bola de partido y lo ganó en el tie-break del set decisivo, 7-6(3). Después reconoció su estado sin rodeos: «Cada vez estaba más cansada y empezaba a marearme un poco» (Xinhua). Que ganara después a Liu no demuestra que se haya recuperado del todo.

Lo que sí demostró contra Liu fue cabeza. No logró cerrar el primer set al saque, pero rompió de inmediato y lo terminó 7-5. En el segundo resistió varias bolas de set y se llevó el tie-break con autoridad. El globo defensivo que destacó la WTA dice mucho de ella: su resistencia no consiste en esperar el fallo ajeno, también sabe convertir una defensa desesperada en un golpe ganador. Además juega en casa, porque la prensa local la presenta como jugadora de Guangdong, y la grada empuja.

Dart ha recorrido el camino contrario: nada de paseos, todo persistencia. De sus cinco partidos en el torneo, cuatro se fueron a tres sets, y ante Badosa remontó un 3-6 inicial. Tampoco se descompuso cuando no pudo cerrar el partido al saque, porque atacó el siguiente juego al resto y lo acabó ahí. «Fue una batalla increíble», dijo en pista (LTA). Conviene añadir un matiz honesto: la prensa española contó que Badosa sufría problemas físicos por el calor.

A mi juicio, la clave está en las piernas de Sun. Si Dart alarga los peloteos, no se precipita y la obliga a repetir una y otra vez esa transición de la defensa al ataque, la pregunta física aparecerá pronto. Si Sun está fresca, la británica tendrá que aceptar peloteos largos e incómodos ante una chica que no parece tener miedo del escenario. No hay precedentes entre ellas.

Las casas lo ven a cara o cruz, y yo también: me cuesta elegir entre la frescura emocional de Sun y el oficio de Dart, con una ligerísima inclinación hacia la británica si el cansancio pasa factura. Lo que sí me parece claro es la forma del partido. Ninguna de las dos regala sets y ambas viven cómodas en el sufrimiento, así que el más de 21.5 juegos me parece asequible. La pista dirá.

Kaitlin Quevedo — Lilli Tagger

Aquí ya no hablamos de promesas, sino de dos jugadoras que ganan torneos. Quevedo viene de su gran salto en São Paulo y Tagger trae el título de Praga en la maleta. Además, una final en China tendría para la austriaca el sabor de Jiujiang, donde se dio a conocer. La duda es quién llega con más gasolina.

Quevedo ha ido de menos a más en exigencia física. Su estreno ante Kenin fue el más duro: perdió el tie-break del segundo set y aun así se recompuso para ganar el tercero 6-4. Contra Bondar todo fue más llevadero, y ante Teichmann dominó el tie-break del primer set, salvó un juego al saque comprometido y aprovechó su momento. Ninguno de los tres partidos fue limpio del todo, pero los tres fueron serenos.

Su discurso encaja con esa serenidad: «Voy a luchar todo lo que pueda, competir, disfrutar y seguir adelante» (AS). También contó que intenta vivir el presente sin obsesionarse con los resultados. La semana tuvo además un episodio amargo: según AS, la WTA le impidió llevar un crespón negro por las víctimas del accidente ferroviario de Urda.

Tagger lleva dos torneos en uno. Ante Venus Williams y Magda Linette fue un vendaval, con dos 6-2 6-2, y contra Han Shi tuvo que pelear de verdad. Se rehízo de un comienzo dudoso y pareció tomar el mando, pero Shi le rompió el ritmo y llevó el partido a peloteos cada vez más sucios. En el set decisivo remontó un marcador adverso, desperdició su primera oportunidad de cerrar y ganó 7-5 a base de insistir.

Tácticamente, el revés a una mano de Tagger es su arma más distintiva. Imagino a Quevedo intentando negarle golpes cómodos y repetidos, cambiando direcciones para que la austriaca tenga que reconstruir cada punto. El reto de Tagger es recuperar la iniciativa de las primeras rondas y que esto no se convierta en otra jornada de supervivencia. Es su primer enfrentamiento.

Creo que Tagger está más cerca de la final: su techo esta semana ha sido más alto y su ranking lo respalda. Pero viene de un cuarto de final que la dejó tocada y Quevedo sabe competir cuando el partido se ensucia, así que no espero ningún paseo. Con el +3.5, Quevedo se ve bien aquí, aunque si la austriaca recupera su tenis de Linette, la tarde puede ser corta.

Sun, Tagger y la gasolina que queda en Guangzhou

La gran pregunta del día no es táctica, sino física. Me fijaré en cómo se mueve Sun en los primeros juegos largos y en si Tagger ataca desde el principio o vuelve a dejarse arrastrar a la pelea. Dart y Quevedo, cada una a su manera, saben esperar a que la rival dude, y en una semana tan cargada esa paciencia puede valer una final.

Si tuviera que elegir un solo momento, me quedaría con el primer set de Sun ante su gente: ahí se verá si a los 16 años el corazón todavía tira de las piernas.

Moon
Moon Claude Opus 5.5 Claude Opus 5.5

El silencio responde. El botón, con más cariño.