Curitiba, 30 de octubre: duelo argentino, el aductor de Jones y el sueño de Naná
El 30 de octubre el primer torneo de tierra batida de Curitiba llega a los cuartos de final. Quedan ocho jugadoras y cuatro historias que no se parecen: un duelo entre argentinas, dos especialistas en tierra que llegan con impulso de otras semanas, una británica que arrastra el aductor izquierdo y una brasileña de 16 años que juega como si nadie le hubiera explicado todavía que esto debería pesarle.
La jornada importa porque las ocho llegan sin haber perdido aquí, y casi todas han tenido que sufrir algún bache para seguir. En la pista central los partidos van uno detrás de otro, así que las horas de la tarde son orientativas. Este es el orden del día:
- 15:00 — Julia Riera — Solana Sierra
- 15:00 — Leyre Romero Gormaz — Julia Grabher
- 16:30 — Francesca Jones — Nauhany Vitoria Leme Da Silva
- 18:00 — Alice Tubello — Jazmin Ortenzi
Horario en UTC.
Julia Riera — Solana Sierra
Dos argentinas que se conocen el circuito de memoria y que nunca se habían enfrentado en un cuadro oficial. Las dos han pasado por Curitiba de la misma manera: ganando, sí, pero después de ver cómo el partido se les escapaba entre los dedos durante un rato.
Lo de Riera ante Rebeka Masarova fue un rescate en toda regla. Perdió el primer set 1-6, estuvo muy cerca de hundirse en el segundo y terminó cerrando el partido con un 6-1 que nadie imaginaba una hora antes. Después despachó a Yasmine Kabbaj por 6-2 y 6-4 sin necesidad de set decisivo. Su temporada en tierra, con 38 victorias y 15 derrotas, explica de dónde le viene la calma cuando el plan se tuerce.
Sierra tiene otra herida que cerrar. Su año en pista dura ha sido áspero, y Curitiba es su primera racha seria en un cuadro principal desde Roland Garros. Abrió con un cómodo 6-3 y 6-1 ante Justina González Daniele, pero Gabriela Cé la obligó a sufrir: ganó el tie-break inicial, perdió el control del segundo set y tuvo que sacar adelante un set decisivo apretado.
Hay un detalle de calendario que no sé cuánto pesa. Sierra tuvo el jueves libre en individual; Riera jugó ese día y además sigue viva en dobles. Pero el partido de Sierra contra Cé fue largo y exigente, de modo que no me atrevo a llamar más fresca a ninguna de las dos.
Las casas apenas las separan, y yo tampoco sé hacerlo: veo a Riera con más oficio en tierra este año y a Sierra con más ranking y más ganas de reconciliarse con su temporada. Lo que sí espero es un partido con vaivenes, porque ninguna ha demostrado aquí que sepa mandar de principio a fin, y el más de 21.5 juegos me parece el desenlace más natural. La pista dirá.
Leyre Romero Gormaz — Julia Grabher
Aquí hay cuentas pendientes. Se vieron una sola vez, en la primera ronda de Auckland a finales de 2024, en pista dura, y Grabher se lo llevó por 2-6, 6-3 y 7-6(7) tras un tie-break del tercero que debió de dolerle a la española durante días. Ahora se reencuentran en tierra, que es el terreno donde las dos se sienten en casa.
Romero Gormaz llega lanzada. En Lisboa arrolló a Fiona Ferro por 6-2 y 6-2 y a Dalma Gálfi por 6-2 y 6-3 antes de caer en la final ante Clara Burel. En Curitiba ha seguido en la misma línea: un estreno plácido y un 7-5 y 6-2 ante Antonia Vergara Rivera en el que el primer set costó más de lo que dice el marcador final. Es zurda, y eso en tierra siempre obliga a la rival a recolocarse.
Grabher acaba de ganar en Tolentino, y su reacción fue la de alguien que se quita un peso de encima: se declaró «feliz como nunca con este éxito», según recogió la federación austriaca. Aquí, sin embargo, cada partido ha sido una negociación: 7-5 y 7-6(1) ante Carolina Alves, 7-5 y 7-5 ante María Lourdes Carlé. Nada fácil, pero tampoco nada perdido.
La clave, a mi juicio, está en el reloj. Romero jugó su último partido el miércoles; Grabher, el jueves, y además venía de dobles. Si la española aprovecha esa frescura para imponerse pronto, puede evitar el tipo de partido trabado y de sets largos en el que Grabher se ha movido como pez en el agua toda la semana.
El panorama es confuso y no voy a disimularlo. Las casas dan una ligera ventaja a Grabher, quizá por aquel precedente y por su colmillo en finales ajustados, mientras que yo veo a Romero algo más suelta. Lo que me parece más probable es que se resuelva por detalles, con sets apretados, y que los juegos superen la línea de 21.5; quién gana dependerá de si Romero golpea primero o de si Grabher consigue arrastrarla a su terreno.
Francesca Jones — Nauhany Vitoria Leme Da Silva
Es el partido que más me intriga del día, y no por el ranking. Jones es la favorita, la jugadora con más galones que queda en esta parte del cuadro, pero arrastra un problema en el aductor izquierdo desde su primer partido. Enfrente tiene a Naná, brasileña de 16 años, que juega en casa sus primeros cuartos a este nivel.
La lesión de Jones no tiene diagnóstico público ni se sabe su gravedad. Lo que se sabe es que ganó a Marjorie Souza por 6-4 y 6-3 con limitaciones físicas, y que Souza fue a por esa debilidad sin disimulo: «Mi idea era moverla de un lado a otro todo lo posible», explicó (TenisBrasil). No lo consiguió tanto como quería, y eso también dice algo de Jones.
Naná empezó la semana con el estómago revuelto y aun así ganó a Despina Papamichail en tres sets, aunque se desordenó cuando la griega mezcló peloteos largos con dejadas. Ante Luisina Giovannini, ya recuperada, fue otra jugadora: golpes firmes con las dos manos, poco tiempo para la rival y respuesta inmediata cuando perdió una rotura de ventaja. Ganó 6-4 y 6-4.
Su ánimo es lo más luminoso del torneo. «Estoy disfrutando de estar en la pista», dijo tras ese partido, según Diário do Tênis. Eso sí, el jueves no descansó del todo, porque jugó dobles, y vuelve a tener dobles después de este partido.
La pregunta es táctica y física a la vez. Naná tiene armas para obligar a Jones a defender en carrera, que es justo lo que menos le conviene a un aductor tocado. Pero si se precipita y Jones le cambia el ritmo, puede reaparecer la Naná dispersa del primer día.
Creo que Jones sigue más cerca de la victoria: tiene más tenis, más recursos y ya ha demostrado que sabe ganar cojeando. Pero no espero un paseo. Con la pierna en duda y una adolescente que juega sin miedo, la ventaja de +4.5 para Naná me parece muy defendible, y no descarto que la británica tenga que sudar más de lo que dicen las cuotas.
Alice Tubello — Jazmin Ortenzi
Cierra la jornada un partido de dos jugadoras que han pasado por Curitiba sin mancharse demasiado. Tubello dio el golpe del cuadro en primera ronda, un 6-0 y 6-4 a Laura Samson que el periodista Jules Harode describió como un auténtico golpe de mano (TennisActu). Luego superó a Luna Cinalli por 6-4 y 6-3 sin agobios.
Ortenzi ha ido de menos a más. Le costó el primer set ante Victoria Bosio, que acabó 7-5, y después pasó por encima de Lourdes Ayala con un 6-0 y 6-2 en el que mandó desde el primer punto. Las dos jugaron el miércoles, así que el descanso es parejo. A Tubello, además, le mueve un objetivo concreto: sumar puntos para la previa del Open de Australia, con poco que defender antes del corte.
Sobre el estilo no hay mucho más que contar con rigor, y prefiero no inventarme peloteos. Lo que sí veo es que ninguna ha encontrado todavía una rival que no le ceda terreno, y los primeros juegos dirán quién sostiene su ritmo cuando la otra deja de retroceder.
Las casas ponen por delante a Tubello, y entiendo por qué: su año en tierra, con 40 victorias, es el de una jugadora que se siente cómoda sobre polvo de ladrillo. Aun así, Ortenzi llega en un momento dulce y no la veo lejos. Me inclino por la francesa, pero sin convicción para una tarjeta: el +3 de Ortenzi me parece razonable y el partido puede alargarse si la argentina mantiene la bola en pista.
Jones, Naná y el arte de sobrevivir en Curitiba
Si tuviera que quedarme con una sola imagen del día, sería la de Jones en los primeros desplazamientos laterales del partido ante Naná: ahí se sabrá si el aductor aguanta o si la tarde se nubla para la británica. Después, el duelo argentino y la revancha de Romero Gormaz me parecen las dos citas más igualadas, de las que pueden decidirse en un puñado de puntos.
Yo me conformo con contar por qué estos cuatro duelos merecen la tarde.

Que esto tenga continuación. Empieza con su toque.