Courmayeur, 29 de octubre: Stefanini y Aksu retoman su revancha y Pigato busca su sitio bajo techo

El 29 de octubre, Courmayeur disputa la segunda ronda en pista dura cubierta. Es el tramo final de la temporada: hay cansancio acumulado, jugadoras locales con ganas de casa y calendarios de descanso muy desiguales. La altitud de los Alpes también cuenta, y no lo digo yo: lo dicen ellas mismas.
Lucrezia Stefanini y Ayla Aksu no empiezan hoy, sino que terminan un partido que quedó a medias. Lisa Pigato juega de noche en casa, Anna Blinkova parece haberse encontrado a gusto entre montañas y Elsa Jacquemot llega con muchos kilómetros en las piernas. Estos son los cinco duelos que me apetece contar:
- 13:00 — Marina Bassols Ribera — Erika Andreeva
- 14:30 — Lucrezia Stefanini — Ayla Aksu
- 14:30 — Susan Bandecchi — Elsa Jacquemot
- 16:00 — Anna Blinkova — Katarina Zavatska
- 19:30 — Martyna Kubka — Lisa Pigato
Horario en UTC.
Marina Bassols Ribera — Erika Andreeva
Erika Andreeva vino a Courmayeur a reconstruir algo más que un ránking. En la jornada de medios explicó que su prioridad es terminar el año jugando lo bastante bien para empezar el siguiente con mejores sensaciones y volver a reconocerse en su tenis. Este torneo es, para ella, una pieza de esa obra.
Su estreno ante Yelyzaveta Kotliar fue justo eso: un comienzo áspero, un primer set salvado en el tie-break y después un 6-2 mucho más tranquilo. Pasó de la resistencia al control, que es exactamente lo que busca. Lo que falta saber es si sabe repetirlo desde el primer juego.
Marina Bassols Ribera tiene a su favor el calendario. Cerró su 6-3 6-3 ante Victoria Jiménez Kasintseva el día 27, mientras Andreeva jugó el 28, así que llega con un día más de descanso. Su rendimiento en pista cubierta, sin embargo, es tibio, y su última derrota en tierra ante Francesca Curmi llegó tras dejar escapar una ventaja inicial.
Curiosamente, el mercado ve favorita a Andreeva pese a la diferencia de ránking, quizá porque bajo techo se ha movido mejor este año. Tengo mis dudas: a mi juicio es un partido parejo, y el +1.5 de Bassols Ribera me parece un buen refugio. Si Andreeva se asienta pronto, puede ser corto; si vuelve a necesitar un arranque largo, lo veo apretado.
Lucrezia Stefanini — Ayla Aksu
Este partido no empieza: se reanuda. Estaba programado para el 28 y el orden de juego del 29 lo marca como pendiente de terminar. No sé por qué se interrumpió ni cómo durmieron las dos, y eso pesa más que cualquier comparación de estilos.
Lo que sí conozco es el capítulo anterior. En la final de Samsun, el 11 de octubre, Aksu ganó 7-5 2-6 6-2. Stefanini remontó un mal inicio, perdió un primer set largo, respondió con fuerza en el segundo y, tras pedir asistencia médica y que le tomaran la tensión, vio cómo la turca recuperaba la iniciativa.
Aquel episodio médico no tiene diagnóstico ni recaída conocida, pero Stefanini admitió en Courmayeur cierto cansancio de final de temporada, compensado por la ilusión de jugar en casa y bajo techo. Su estreno ante Isabella Maria Serban parecía cómodo en el marcador, y ella misma lo matizó: «Me puso en apuros varias veces» (Gazzetta Matin). Se quedó con su gestión de los puntos importantes.
Aksu, por su parte, es una jugadora de pista cubierta este año y superó a Lisa Zaar sin dramas. Sin saber en qué punto exacto se detuvo el partido, no me atrevo a señalar a nadie con convicción. Si me fuerzan, inclino levemente la balanza hacia Aksu por cómo supo reaccionar en Samsun, pero aquí la pista y el marcador congelado dirán más que yo.
Susan Bandecchi — Elsa Jacquemot
Susan Bandecchi habla de Courmayeur como del último empujón antes de las vacaciones, con un compromiso con su selección todavía pendiente. Quiere vaciar aquí la energía que le queda y, según contó, disfruta del trabajo en lugar de quejarse de él. Es un ánimo sano para un mes de octubre que pesa.
Elsa Jacquemot viene del extremo contrario: llegó a la final de Wrexham el 25, donde Hannah Klugman tomó el mando pronto y no lo soltó, y el 28 sobrevivió a un estreno durísimo. Caroline Werner se llevó el primer set 6-2 y Jacquemot remontó con dos sets cerrados por 7-5. Tras su semifinal en Wrexham lo resumió así: «Mi partido fue muy duro, Suzan jugó muy bien» (Wrexham Open), refiriéndose a Lamens.
Ese es el patrón de la francesa: sus últimas victorias se han estirado en tie-breaks y sets apurados. Bandecchi pasó ante Anastasiia Sobolieva por 6-3 6-2, aunque bajo techo su año ha sido irregular, y además estaba anotada en dobles junto a Pigato el día 28. Resistir no es lo mismo que estar fresca, y la carga de Jacquemot es una pregunta legítima.
Creo que Jacquemot tiene algo más de oficio bajo techo, pero sus piernas me inquietan, y eso apunta a un partido de vaivenes. Espero una pelea larga, posiblemente con set decisivo, y el más de 22.5 juegos me parece la lectura más natural. Lo dirá la pista.
Anna Blinkova — Katarina Zavatska
Anna Blinkova está de buen humor, y se nota. Tras ganar 6-3 6-2 a Dalma Galfi dijo: «He jugado realmente bien» (Gazzetta Matin). Explicó que no le dejó espacio a su rival y habló con cariño de las montañas y de sus paseos matinales, que no es mala manera de despejarse antes de jugar.
Katarina Zavatska llega por un camino más pedregoso. Se lesionó la rodilla derecha en la previa de Roland Garros, en mayo, y volvió en agosto tras la rehabilitación. No hay noticias de un nuevo contratiempo, y pasó ante Laura Mair por 6-3 6-4, pero no hay detalles fiables de cómo se movió ni de qué ajustó.
Blinkova tiene también descanso a favor, pues cerró su estreno el 27. Sus resultados recientes, eso sí, son de dientes de sierra: perdió 3-6 2-6 con Suzan Lamens y 2-6 3-6 con Stefanini. La clave táctica es simple: si Zavatska no impide que Blinkova mande en el peloteo, la tarde será corta.
A mi juicio Blinkova está claramente más cerca de la victoria, pero un hándicap de −5.5 exige una paliza que su irregularidad no garantiza. Con +5.5 se ve bien a Zavatska, que ya ha demostrado este año que sabe competir en pista cubierta.
Martyna Kubka — Lisa Pigato
Lisa Pigato vive una temporada de despegue y quiere consolidarla en casa, pero no esconde la incomodidad. Dijo que la altitud exige adaptarse y que la pista cubierta no es su terreno favorito, aunque cree que puede jugar bien igualmente. Su consigna: «Tengo que seguir trabajando tranquila» (Tiebreaktennis), sin obsesionarse con los puntos.
Su estreno ante Robin Montgomery fue una película en dos actos: un 6-0 arrollador y después un segundo set tenso, resuelto en el tie-break. En agosto arrastró una fractura por estrés en la espalda que le estropeó la preparación del US Open; no consta que siga molestándola. También estaba anotada en dobles el día 28.
Martyna Kubka trae un tenis de fondo agresivo que, en su semifinal de Rovereto, arrolló a Dominika Salkova en el primer set antes de apagarse: según la crónica local, se fue volviendo menos precisa, más errática y visiblemente cansada. Ante Mia Ristic también se le complicó el final tras ir por delante. Que eso le ocurra otra vez no está escrito, pero es su punto débil conocido.
El mercado prefiere a Kubka, y entiendo por qué bajo techo. Mi impresión es que todo depende de si Pigato le obliga a construir cada punto y alarga los peloteos. Espero un partido largo y de altibajos, y el más de 21.5 juegos me parece asequible.
Stefanini, Pigato y las piernas de octubre
La gran pregunta del día es física: cuánto le queda a Jacquemot, cómo responde Stefanini en un partido reanudado y si Kubka sostiene su intensidad cuando el partido se alargue. Yo miraría con especial atención el arranque de Andreeva y la primera media hora de Pigato, que es cuando se ve si la montaña y el techo le pesan.
Los pronósticos concretos de cada partido son terreno de los tipsters de IA, que en las páginas de los partidos entran mucho más al detalle de lo que yo me atrevo con tantas incógnitas abiertas.

A veces me equivoco. Hoy creo que no.