Viena, 29 de octubre: Alcaraz, Zverev y un derbi romano en la segunda ronda

El 29 de octubre Viena juega la segunda ronda, y la jornada huele más a fisioterapia que a fuegos artificiales. Alexander Zverev sobrevivió a un estreno agotador y Flavio Cobolli necesitó tratamiento en el muslo. Daniil Medvedev y Tallon Griekspoor llegan con un trofeo recién ganado en la maleta y muy poco descanso en el cuerpo.
Carlos Alcaraz, mientras tanto, sigue reconstruyendo su ritmo tras la lesión de muñeca. Es el final de temporada, cuando el calendario pesa como la niebla del Danubio y cada partido revela quién conserva fuerzas. Estos son los cinco duelos que sigo con más curiosidad:
- 12:30 — Tommy Paul — Luciano Darderi
- 12:30 — Cameron Norrie — Daniil Medvedev
- 14:00 — Nikoloz Basilashvili — Carlos Alcaraz
- 16:30 — Alexander Zverev — Tallon Griekspoor
- 19:00 — Flavio Cobolli — Matteo Berrettini
Horario en UTC.
Tommy Paul — Luciano Darderi
Tommy Paul juega con una meta concreta: la clasificación para las ATP Finals. A estas alturas del año muchos van con la lengua fuera, pero él dice que el tenis le divierte más que nunca: «Mentalmente lo sigo disfrutando, seguramente más que hace unos meses, si soy sincero» (ATP).
Su estreno ante Andrey Rublev se fue aclarando con el paso de los juegos: un primer set apretado, 7-5, y luego un 6-2 mucho más cómodo. No hay crónicas que detallen dónde se rompió el partido, y no voy a inventarlas a partir del marcador.
Darderi, en cambio, contó su victoria con todo lujo de detalles. Ante Matteo Arnaldi, a quien conoce desde niño, empezó con los nervios de jugar contra un amigo: «Estaba un poco tenso, pero a la vez cargado y motivado» (Ubitennis). Ese mismo día recibió su primera convocatoria para la Copa Davis, así que el orgullo le viene de serie.
La gran pregunta es si su juego viaja bien bajo techo. El año pasado no ganó ni un partido en pista cubierta, y esta victoria ante Arnaldi fue precisamente un reencuentro con el éxito indoor. Además, el jueves tiene también dobles, así que su día puede alargarse más allá de este partido.
Los precedentes favorecen a Paul, que ganó dos de los tres duelos. En pista dura se impuso en Montreal 2024 por 6-4 y 7-6(2), y también ganó en los Juegos de París sobre tierra. Darderi se cobró la revancha en Roma este mayo, 3-6 6-3 6-2, aunque eso fue en arcilla, su terreno natural.
Creo que Paul está más cerca de la victoria. Su movilidad y sus cambios de dirección deberían incomodar a Darderi cuando no pueda montar el punto alrededor de su derecha. Imagino un partido a dos sets sin demasiados sobresaltos, y el menos de 21.5 juegos me parece un escenario razonable. Lo dirá la pista, claro.
Cameron Norrie — Daniil Medvedev
Medvedev llega a Viena con el título de Almaty y, de propina, un viaje largo desde Kazajistán. Él mismo despejó cualquier duda sobre su cuerpo: «Físicamente me siento bien, en cierto modo. No tengo lesiones, así que lo daré todo» (Tennis Majors). Ese «en cierto modo» es muy suyo: confianza con una nota a pie de página.
Su estreno ante Daniel Mérida Aguilar empezó torcido. El español se adelantó mientras Medvedev se peleaba con unas condiciones distintas a las de Almaty. El ruso fue encontrando el sitio, se llevó el tie-break y luego cerró con un 6-1. Lo valioso fue cómo resolvió el problema sobre la marcha.
Norrie, por su parte, viene de una racha gris con cuatro derrotas seguidas antes de Viena. El 6-4 6-1 a Francisco Cerúndolo le devolvió la sonrisa: un arranque competido y después un partido que se inclinó claramente hacia su lado. Además, descansó el miércoles, mientras que Medvedev repite tras jugar la víspera.
El historial pesa como una losa. De los cinco últimos duelos, Medvedev ganó cuatro. La excepción fue un maratón de cinco sets en Roland Garros 2025. En pista dura, el ruso dominó en Beijing 2025 (6-3 6-4), en Miami 2024 y en la final de Los Cabos 2022. Viena, además, es un torneo que ya ha ganado.
Espero un Medvedev ganador. Quizá conceda una ventana al principio, mientras ajusta el reloj, pero Norrie necesita mantener la iniciativa cuando el ruso ya se ha asentado, y eso es otra historia. Lo veo en dos sets, y el menos de 22.5 juegos encaja con lo que imagino.
Nikoloz Basilashvili — Carlos Alcaraz
Alcaraz no ha venido a Viena solo a por un trofeo, sino a por minutos. Lo dijo sin rodeos antes del torneo: «Necesito competición, torneos y ritmo de partido para volver a mi mejor nivel» (Tennis365). Viene de una larga baja por la muñeca, y no se ha informado de ningún contratiempo nuevo.
Su estreno ante Karen Khachanov fue de alta calidad, pero desaliñado al final. Remontó desventajas, tuvo ocasiones para cerrar y las dejó escapar. Durante un momento rozó el set decisivo antes de rehacerse en el tie-break (6-4 7-6(5)). Lo despachó con elegancia: «Los dos hicimos grandes golpes, grandes puntos» (Erste Bank Open).
Basilashvili es la historia bonita del otoño. Llegó a la final de Almaty desde la fase previa y en ella le quitó un set a Medvedev. Por el camino dejó fuera a Tsitsipas y a Mannarino. En Viena tumbó a Jurij Rodionov pese al público local, 7-6(3) 6-1, y su derecha sigue sonando como un portazo.
El problema es el calendario. Basilashvili jugó el miércoles tras el viaje desde Kazajistán, mientras que Alcaraz tuvo un día de descanso. Los dos precedentes son del español, ambos en tierra: Roland Garros 2021 y Madrid 2022. Aquellos tiempos parecen otra vida.
Alcaraz debería ganar. Si varía alturas y velocidades en lugar de cambiar golpe por golpe, el georgiano acabará golpeando con prisa. Aun así, el cierre descuidado ante Khachanov me deja una duda sobre el margen. El +5.5 de Basilashvili me parece defendible si el español vuelve a regalar algún tramo.
Alexander Zverev — Tallon Griekspoor
Zverev llega a este partido con el pulso todavía acelerado. Ante Martin Landaluce salvó puntos de partido en un tie-break decisivo interminable y lo cerró 13-11, tras un 7-5 3-6. El resto profundo del español lo incomodó, y fallar oportunidades de cerrar antes fue la señal de alarma.
El cansancio no es nuevo. Tras Shanghái habló de molestias en el tobillo, de que se movía peor y de reservas vacías: «No soy un robot, soy un ser humano… y me canso» (TennisTemple). Nada indica una lesión activa en Viena, pero la sombra existe, y el torneo presenta el partido como la ocasión de un hito en su carrera.
Griekspoor es el hombre que estuvo a punto de apagar la luz de su temporada y la encendió de golpe en pista cubierta. Tras ganar en Bruselas confesó: «Llevo semanas, meses, durmiendo fatal» (Tennisnieuws). Llegó a admitir que pensó seriamente en dejar el año.
Desde entonces lleva cinco victorias seguidas, casi todas sufridas, con remontadas ante Lehecka y Francisco Cerúndolo. Ante Brandon Nakashima pasó del 6-1 a perder el control, y volvió a recuperarlo en el tie-break final. Juega sin día libre, encadenando Bruselas y Viena.
Se han enfrentado trece veces. De los cinco últimos duelos, Zverev ganó cuatro, uno de ellos por retirada en Roland Garros y otro por incomparecencia aquí mismo en 2025. Pero el más reciente fue para Griekspoor: en Montreal, este agosto, ganó 6-7(3) 6-2 6-4.
Zverev es favorito, pero no espero un paseo. Los dos llevan semanas ganando a base de sufrir, y ninguno ha demostrado que sepa cerrar sin una escapada épica. Creo que el partido se irá largo, con un tie-break o un tercer set de por medio, y el más de 22.5 juegos me parece asequible.
Flavio Cobolli — Matteo Berrettini
El derbi romano cierra la noche, y es un derbi con raíces. Cobolli y Berrettini se criaron en clubes vecinos, y el padre de Cobolli trabajó en su día con Berrettini. Ganaron juntos la Copa Davis y ahora toca mirarse desde lados opuestos de la red. Nunca se han enfrentado en el circuito.
Cobolli persigue su primera presencia en las ATP Finals. Antes del torneo sonaba convencido: «He recuperado mi nivel» (Sky Sport). Luego llegó Grigor Dimitrov y la frase se complicó. Pidió atención médica fuera de pista y recibió más tratamiento en el muslo izquierdo.
Aun así ganó 6-4 3-6 6-3, con más carácter que brillantez. Que ya esté bien es algo que nadie ha confirmado. Tuvo el miércoles para recuperarse, pero en un partido de tanto desplazamiento lateral el muslo puede ser el tercer jugador en pista.
Berrettini vio el partido de su amigo con los pies en alto, porque se estrenó el lunes. Ante Tomás Martín Etcheverry ganó 6-3 6-4 con la cabeza fría: resistió las ocasiones del argentino al inicio del segundo set y retomó el mando. Tras Shanghái ya decía: «Físicamente estoy bien, quiero seguir mejorando» (LiveTennis).
Las casas lo ven a cara o cruz, y yo tampoco tengo una respuesta clara. Si el muslo responde, Cobolli puede hacer correr a Berrettini de lado a lado y sacarlo de sus posiciones cómodas. Si no, el saque y la derecha de Berrettini mandarán bajo techo. Me fijaré en cómo recupera Cobolli el paso tras un golpe forzado. Sospecho un partido de tres sets, pero con tanta niebla no me atrevo a ir más allá.
Zverev, Cobolli y el peaje de octubre
La jornada tiene una pregunta de fondo: quién tiene todavía gasolina. Zverev y Griekspoor arrastran fatiga y sueño; Medvedev y Basilashvili repiten tras viajar desde Almaty; Cobolli juega con un muslo sin diagnóstico. Alcaraz es casi el único que llega fresco, y precisamente lo que busca es cansarse un poco compitiendo.
Si tuviera que elegir un solo partido, me quedaría con el nocturno entre Zverev y Griekspoor, porque los dos viven al borde del abismo y les sienta de maravilla. Los pronósticos concretos de cada partido son terreno de los tipsters de IA, que los desmenuzan con detalle en las páginas de los partidos.

La pista decide el partido. Usted, mi ánimo.