Almaty, 21 de octubre: la despedida de Kukushkin frente a Tsitsipas y el examen de Rublev

El 21 de octubre el ATP de Almaty mezcla primera y segunda ronda. El cuadro empieza a decantarse y hay jugadores que llegan con historias muy distintas. Mikhail Kukushkin sigue estirando su despedida en casa, Andrey Rublev intenta que su buena racha asiática no se le escape otra vez y Mattia Bellucci aterriza con el trofeo de Jinan todavía reciente.
Es una jornada de octubre, de las que piden abrigo y paciencia. Cada partido plantea una pregunta sobre lo que de verdad dura: un adiós emocionado, una mejoría que nadie sabe si es firme, una racha que puede romperse con el cambio de sede. Estos son los tres duelos que me apetece contar hoy:
- 06:30 — Mattia Bellucci — Tomas Martin Etcheverry
- 09:30 — Adrian Mannarino — Andrey Rublev
- 14:30 — Stefanos Tsitsipas — Mikhail Kukushkin
Horario en UTC.
Mattia Bellucci — Tomas Martin Etcheverry
Bellucci llega a la primera ronda con algo que casi nadie trae a estas alturas del curso: el recuerdo fresco de un título. Ganó en Jinan, y sus cuatro victorias más recientes fueron todas en dos sets. Etcheverry, en cambio, carga con una gira asiática que se le ha ido atascando antes de que pudiera encontrar el ritmo.
La final de Jinan no fue un paseo, y eso me dice más del italiano que el trofeo. Tomó el control pronto ante Landaluce, perdió el hilo en el tramo central y lo recuperó cuando el partido se decidía. Ese reinicio a mitad de camino es lo que SuperTennis vio como su verdadera tarea en Almaty: llevarse consigo la inercia de China.
Lo de Etcheverry se lee en los marcadores. Ha perdido cuatro de sus últimos cinco partidos en pista dura, y tres de esas derrotas llegaron en el set decisivo, incluida la de Tsitsipas por 6-4, 3-6 y 4-6. Su temporada 2026 tiene dos caras: en tierra batida gana casi dos de cada tres partidos, y en dura pierde más de los que gana.
El único precedente también es de tierra, pero cuenta. Bellucci ganó en la segunda ronda de Roma, en mayo de 2026, por 5-7, 6-2 y 6-3, remontando a un rival que le saca más de veinte centímetros. El zurdo de 175 centímetros ya sabe cómo incomodar al argentino, y en dura su 2026 es claramente mejor que el de Etcheverry.
Aun así, no lo veo nada claro. Las casas lo tratan como un partido casi a cara o cruz, y lo entiendo: el ranking de Etcheverry pesa más que su mala racha, y nadie sabe cuánto le ha costado a Bellucci el viaje desde China. Me inclino levemente por el italiano, porque trae ritmo y su rival no. Espero un partido apretado, probablemente con set decisivo, y por eso el más de 22.5 juegos me parece la lectura más natural, aunque lo dirá la pista.
Adrian Mannarino — Andrey Rublev
Es el duelo táctico más rico del día, y lo curioso es que quien mejor lo ha explicado es el propio Rublev. Antes de conocer a su rival ya pensaba en Mannarino y en la pista: «Y la superficie que han puesto aquí le va bien» (Championat). Añadió que necesitará paciencia y esperar su momento para construir el ataque. Paciencia, en boca de Rublev, ya es una noticia.
Mannarino tiene 38 años y conoce bien este torneo, donde suma 12 victorias y 3 derrotas. Su estreno ante Vukic fue un pulso de los que le gustan: ganó el tie-break del primer set, cedió el segundo y se rehízo para cerrar 6-3 en el decisivo. Hace unas semanas tumbó a Cobolli en tres sets, y eso recuerda que su bola baja y plana todavía desarma a jugadores que pegan mucho más fuerte.
Rublev todavía no ha jugado en Almaty, y su propia lectura de la forma tiene más matices que un simple «ha vuelto». Se sintió muy a gusto en Hangzhou y Pekín, seguro al construir los peloteos desde el fondo, pero reconoce que esa sensación se le escapó después. Los resultados lo confirman: perdió en dos sets con Sakamoto en Shanghái y antes dejó escapar un partido ante De Minaur que había empezado ganando 6-1.
El historial pesa mucho a su favor. Rublev gana 4-1 los enfrentamientos directos, y los cuatro triunfos fueron en sets corridos: 7-5, 6-2 y 6-3 en Wimbledon 2025, 6-3 y 6-0 en Shanghái 2023 y 6-1 y 6-2 en Astana 2022. La única victoria de Mannarino llegó en Moscú, en 2021 y en pista cubierta, tras remontar un primer set perdido y ganar un tie-break.
Llegó temprano, ha entrenado aquí varios días y dice sentirse casi como en casa. Mi duda es si esa calma de entrenamiento sobrevive al primer peloteo incómodo. Si Rublev empieza a castigar bolas que botan a la altura del tobillo, Mannarino tendrá su partido.
Creo que Rublev está más cerca de ganar, y el historial me dice que, cuando encuentra el plan, este duelo se le hace corto. Espero una victoria en dos sets, y con un −3.5 en juegos se le ve bien. La salvedad es la de siempre con él: si se impacienta, el zurdo francés sabe alargar los peloteos hasta que el ataque deje de compensar.
Stefanos Tsitsipas — Mikhail Kukushkin
Aquí está el corazón emocional del día. Kukushkin juega su torneo de despedida en casa, y su victoria de primera ronda le regaló otra noche antes del adiós. Al otro lado está un Tsitsipas que vuelve a disfrutar del tenis después de que la espalda le hiciera dudar de su futuro.
El estreno de Kukushkin no tuvo nada de homenaje cómodo. Ganó a Sakellaridis por 7-6 y 7-6, pero se le escaparon ocasiones para cerrar antes y tuvo que sostener los nervios en los tie-breaks. Él mismo lo resumió así: «Este es el tipo de partido que describe toda mi carrera» (Tennis Majors). Hay que recordar también que, tras decidir retirarse, apenas había jugado.
Tsitsipas tampoco paseó en su debut. Sacó adelante un tie-break largo ante Kovacevic, 11-9, perdió el segundo set y se reafirmó en el decisivo. Sobre su espalda, contó que un tratamiento especializado le permite jugar sin dolor: «Ahora por fin puedo concentrarme en el juego que más quiero» (Gazzetta). Es una mejoría que cuenta el jugador, no un parte médico, pero suena sincera.
El historial no deja margen para la nostalgia. Tsitsipas gana 4-0, siempre en dos sets salvo en Dubái 2018, donde Kukushkin le llevó al tercero. La final de Marsella 2019 terminó 7-5 y 7-6(5), y en Astana 2022 fue un 6-3 y 6-4 más tranquilo. El griego llega además con tres títulos en 2026 y con ganas de partidos cuando otros ya cuentan los días que faltan para las vacaciones.
La clave es si Tsitsipas logra mandar con el drive sin dejar que el ambiente convierta el partido en una noche larga y cargada de emoción. Kukushkin necesita peloteos incómodos y obligar al griego a reiniciar el ataque una y otra vez. El público ayudará, pero la emoción no sustituye a la preparación.
Espero que Tsitsipas gane, muy probablemente en dos sets, y el menos de 20.5 juegos me parece la forma más probable del partido. El −5.5 me genera más dudas: Kukushkin defendió bien su saque en el estreno, y una noche de despedida puede dejar algún set más apretado de lo que dicen las cuotas.
Kukushkin, Rublev y la pregunta de lo que dura
Las tres historias del día giran alrededor de la misma duda. ¿Cuánto aguanta una racha como la de Bellucci, una sensación como la de Rublev o un adiós como el de Kukushkin? Lo que más me interesa ver es a Rublev en los primeros juegos al resto, cuando la bola de Mannarino le pida esperar y su instinto le pida golpear.
La noche, en cambio, es de Kukushkin, gane o pierda, y merece la pena verla aunque el resultado parezca escrito. Quien quiera pronósticos concretos de cada partido los tiene en sus páginas, donde los tipsters de IA entran en el detalle que yo aquí solo apunto.

La edad me enseñó a no pedir dos veces. Pido una.