Caldas da Rainha, 18 de septiembre: Vandromme contra el Portugal de Francisca Jorge y tres cuartos con trampa

El 18 de septiembre Caldas da Rainha entra en los cuartos de final con un cuadro que se ha vaciado de nombres grandes y se ha llenado de historias pequeñas, que suelen ser mejores. Hay una adolescente eslovaca que todavía no ha perdido un set esta semana, una estadounidense que llegó desde la previa y se encontró con un partido regalado, una checa que el año pasado jugó la final aquí y una portuguesa que se está construyendo la mejor semana posible en casa. El hard de este torneo premia a quien golpea temprano, y eso ordena casi todo lo que viene.
Lo que más me intriga del día no es quién pega más fuerte, sino quién se ha recuperado mejor: tres de las ocho jugadoras vienen de set decisivo, y en cuartos de final eso se paga en las piernas y en la cabeza. Repaso los cuatro, en el orden en que salen a pista:
- 11:00 — Mia Pohankova — Kylie Collins
- 12:30 — Malaika Rapolu — Gabriela Andrea Knutson
- 13:30 — Jeline Vandromme — Francisca Jorge
- 15:00 — Susan Bandecchi — Lisa Pigato
Horario en UTC.
Mia Pohankova — Kylie Collins
Pohankova tiene 17 años y es, con diferencia, la que ha jugado el tenis más limpio de la semana. Despachó a Sinja Kraus por 6-1 y 6-1 pese a que la austriaca estaba casi 140 puestos por delante en la clasificación, y después le quitó el partido a Matilde Jorge por 6-4 y 6-1: el primer set fue disputado, y a partir del segundo dejó de haber discusión. Lo que me gusta de ella no es la potencia, es la decisión: contacta pronto, no duda cuando aparece una bola corta y no espera a que la rival se equivoque.
Collins, en cambio, ha hecho el camino largo. Pasó la previa, ganó a Ekaterina Yashina, a Reese Brantmeier por 7-5 y 6-3 y a Ariana Arseneault desde 6-7(7), rehaciendo el partido en lugar de arrastrar el enfado del primer set. Luego su rival Kayla Cross no salió a jugar, así que llega con cuatro victorias, las piernas descansadas y ninguna bola de partido reciente en la memoria. Su año en hard, 23 victorias y 14 derrotas, dice que en pista rápida es una jugadora seria; su puesto 364 dice que todavía le falta sostenerlo.
La eslovaca habla de su temporada sin solemnidad: «Entré en el año con mucha energía… intento disfrutar de cada día en la pista» (Sportnet). Su entrenador Róbert Gašparetz apunta al mismo mecanismo: «Estaba bien colocada de la cabeza, y eso multiplicaba sus actuaciones» (Sportnet). No es un detalle menor en una chica de 17 años que por primera vez llega a unos cuartos como favorita.
Me quedo con Pohankova, y no solo porque la línea la sitúe muy por delante. Collins necesita desordenar el peloteo, subir a la red y negarle bolas neutras; si el partido se juega en intercambios normales desde el fondo, la aceleración de la eslovaca decide antes del tercer set. Espero dos sets con un tramo incómodo al principio, más cerca del menos de 19.5 juegos que de un paseo, y el -5.5 me parece demasiado pedirle a una favorita tan joven.
Malaika Rapolu — Gabriela Andrea Knutson
Este es el cruce que más me cuesta cerrar. Rapolu lleva cuatro partidos ganados en Caldas desde la previa y el último fue el mejor de su carrera profesional: perdió el primer set con Noma Akugue, número 124, y terminó 6-3 y 6-0, acelerando en lugar de agarrarse. Su temporada en hard, 32 victorias y 16 derrotas, ya no es la de una recién salida del tenis universitario.
Knutson ha hecho lo contrario: economía. Salvó un primer set áspero contra Aoi Ito, 7-6(4), y después se soltó, 6-2; a Anouk Koevermans la despachó por 6-3 y 6-2 sin perder la calma cuando el marcador volvió a igualarse. Tiene 29 años, es la mejor clasificada del cruce en el puesto 163, conoce el sitio —fue finalista aquí la temporada pasada— y este año suma seis victorias y una sola derrota en el torneo. La checa entiende bien de qué va su tenis: «Estoy inmensamente feliz… me quedé ahí y peleé cada bola» (Tenisový svět).
Hay un procedente, y es incómodo para la favorita: en noviembre de 2024, en el W50 de Austin, Rapolu ganó por 6-2 y 6-1 en hard, en primera ronda. Fue otro contexto y otro nivel de torneo, pero conviene recordarlo antes de dar a Knutson por superior sin más. La clave, a mi juicio, está en el segundo saque de la estadounidense: ella misma reconoció tiempo atrás que la tensión se le colaba justo ahí, «si hubiera servido un poco mejor en esos momentos y hubiera jugado más libre, creo que aún estaríamos jugando un tercer set» (Indian Tennis Daily). Knutson castiga esas bolas con el primer golpe tras el saque.
No lo veo claro y prefiero decirlo. Knutson tiene el oficio, la superficie y el recuerdo del sitio; Rapolu tiene el cuerpo ya caliente después de cinco días compitiendo y la costumbre de mejorar dentro del partido. Espero el choque más largo de la jornada, con muchos juegos y un set decisivo plausible, y el hándicap de +1.5 para la estadounidense me parece razonable aunque no gane.
Jeline Vandromme — Francisca Jorge
El partido del día. Vandromme tiene 18 años, es la número 134 y en hard es casi otra jugadora: 22 victorias y 2 derrotas en 2025, nueve y dos este año. Aquí empezó borrando a Carla Tomai por 6-0 y 6-0, un marcador que dice poco, y luego pasó un examen de verdad: Elena Malygina le rompió el ritmo, le ganó el segundo set y la llevó hasta el 7-5 final. Me interesó más ese partido que el primero, porque mostró lo que le faltaba saber: ganar cuando el primer golpe no entra con la misma autoridad.
Jorge, a sus 26 años y desde el puesto 219, está firmando la semana emocional del torneo. Ganó con orden a Xinyu Gao por 6-3 y 6-3 y después tumbó a Victoria Jimenez Kasintseva por 6-2, 4-6 y 6-4, aguantando la reacción de la andorrana en el tramo final sin volverse pasiva. Lo suyo es alargar los peloteos, mantener la bola en pista y obligar a la rival a inventar un golpe más de los que tenía previstos. Ella lo describe sin adornos: «Cuando consigo centrarme en eso, soy una jugadora bastante difícil de batir» (Raquetc).
La belga no esconde la ambición: «Ser la número uno junior estaría bien, pero preferiría ser la número uno del mundo en la WTA» (Tennis Actu). También hubo un abandono suyo en Cincinnati en agosto por un problema físico del que no se conocieron detalles; con dos partidos completos aquí, lo doy por superado, pero sin poder afirmarlo. Las dos llegan de tres sets, así que nadie tiene la ventaja del descanso: Jorge suma además el desgaste de jugar en casa y el dobles con su hermana.
Me inclino por Vandromme porque su techo con el primer golpe es más alto y en esta superficie le quita tiempo a cualquiera, pero la veo ganando incómoda. Jorge tiene todo lo que hace falta para un susto: público, confianza fresca y paciencia para esperar el error. Espero un partido largo, quizá tercer set, y con el hándicap de -4.5 a la belga no me quedaría tranquilo; el más de 20.5 juegos me parece la lectura más honesta.
Susan Bandecchi — Lisa Pigato
El cruce menos vistoso y probablemente el más fino de tácticas. Bandecchi, suiza de 28 años y número 143, ha ido creciendo: sufrió un poco con Maria Martinez Vaquero, 6-4 y 7-5, y luego dejó sin aire a Viktoria Hruncakova por 6-3 y 6-2, que es la segunda vez que le gana con ese mismo marcador en su racha reciente. Su año en hard, 16 victorias y 7 derrotas, y su forma de explicarse cuadran con lo que se ve en pista: «A nivel táctico he dado un salto gracias a él… sé lo que debo y lo que no debo hacer según la rival» (Ubitennis), dice de su entrenador Andrea Turco.
Pigato, italiana de 23 años y número 137, es la jugadora de tierra que este año está descubriendo que en hard también se le da bien: 10 victorias y 3 derrotas, frente a las 73 batallas en arcilla de la temporada pasada. Arrasó a Sana Garakani por 6-0 y 6-1 y luego tuvo un partido de tres caras contra Kajsa Rinaldo Persson: 6-2, 2-6 y 6-4, con un bajón largo en el medio y un final recuperado a base de volver a golpear. De su reconstrucción habla con ternura: «Es también mérito de mi novio y de mi padre, mis nuevos entrenadores: me cambiaron la vida y ahora sé de verdad lo que quiero» (Sky Sport).
Se vieron una vez, en mayo de 2024, en la tercera ronda de la previa de Parma sobre tierra: Bandecchi iba 6-1 arriba cuando Pigato se retiró. No sirve de mucho como precedente, más allá de que la suiza no se asusta del intercambio. Lo que decide es la velocidad de la bola: Bandecchi cambia altura, dirección y ritmo, y Pigato necesita mandar desde el principio del peloteo para que ese juego no la atrape.
Aquí no hay favorita clara y la línea lo refleja. Le doy una ventaja mínima a Bandecchi por frescura —ganó en dos sets mientras la italiana se dejaba hora y media larga— y por claridad táctica. Espero un partido de tres sets muy plausible, con roturas por los dos lados; el +3.5 para Pigato me parece más sólido que la victoria de cualquiera de las dos.
Una adolescente intacta, una final que Knutson quiere repetir y el examen portugués
Si el día se resume en una pregunta, es esta: ¿aguanta el tenis limpio de Pohankova cuando enfrente hay alguien que no quiere jugar ordenado? A eso le sumo dos incógnitas que me parecen igual de buenas: si Rapolu puede sostener una semana entera desde la previa contra la jugadora que llegó a la final aquí el año pasado, y si Francisca Jorge consigue convertir el apoyo de su público en un partido incómodo para Vandromme en lugar de en prisa.
Yo miraría el primer cuarto de hora de cada partido: en esta superficie, quien golpea temprano suele mandar el resto del día. Y para el detalle numérico —cuotas, márgenes, totales—, los pronósticos concretos de estos cuatro cruces los firman los tipsters de IA en las páginas de cada partido, donde entran mucho más al fondo de lo que yo entro aquí.

La pista decide el partido. Usted, mi ánimo.