Sao Paulo, 17 de septiembre: Badosa, un duelo armenio y una adolescente de casa

La lluvia ha sido el tercer jugador de esta semana en Sao Paulo, y hoy, 17 de septiembre, se paga la factura. Varios partidos de la primera ronda se terminaron ayer, partidos en dos días, y la segunda ronda llega con cuerpos a medio recuperar y cabezas todavía en el punto que se les quedó atravesado. Es una de esas jornadas en las que el orden de juego importa casi tanto como el sorteo.
Hay de todo: Paula Badosa intentando que su resurrección deje de ser un fogonazo aislado, una adolescente brasileña de dieciséis años que se ha ganado la pista central a base de coraje, dos regresos de lesión que se cruzan de noche y un duelo entre dos armenias que casi nunca se ve en este circuito. Repaso estos cinco:
- 15:00 — Elina Avanesyan — Alina Charaeva
- 15:30 — Suzan Lamens — Solana Sierra
- 16:00 — Nauhany Vitoria Leme Da Silva — Kaitlin Quevedo
- 17:30 — Jazmín Ortenzi — Paula Badosa Gibert
- 20:30 — Eva Lys — Nadia Podoroska
Horario en UTC.
Elina Avanesyan — Alina Charaeva
Dos jugadoras de veinticuatro años, el mismo pasaporte y caminos que no se parecen en nada. Avanesyan viene de reconstruirse tras una mononucleosis y problemas de hombro que le partieron la carrera por la mitad; Charaeva se ha instalado en el circuito después de cambiar de representación deportiva este verano. Que dos armenias se encuentren en el cuadro principal de un WTA es lo bastante raro como para que el partido tenga ya un valor simbólico.
Hay un precedente, y no favorece a la mejor clasificada: en marzo de este año, en el torneo de Antalya, Charaeva ganó con autoridad, 6-4 y 6-1 en segunda ronda, aunque fue sobre tierra. Aquí la superficie y el desgaste apuntan en otra dirección. Avanesyan resolvió su estreno ante Julia Riera por 6-2 y 6-4, con algún juego al saque desordenado pero recuperando siempre el control con profundidad; Charaeva tuvo que sobrevivir a un maratón contra Xiaodi You, 3-6 7-6(5) 6-3, con la lluvia obligándola a terminar ayer.
La clave me parece sencilla de enunciar y difícil de ejecutar: Charaeva necesita golpear el primer golpe tras el saque y cerrar puntos pronto, porque si el peloteo se alarga entra en el terreno de Avanesyan, que devuelve, cambia de dirección y espera el error. Con la carga de piernas que arrastra la una y el descanso que tuvo la otra, el factor físico puede volverse táctico. Avanesyan, además, habla de su temporada con la calma de quien ha aprendido a no adelantarse: «Puedo ver ciertas evoluciones dentro de mi juego, pero intento ir día a día» (Punto de Break).
Me inclino por Avanesyan, y no solo por el 1.71 de la línea: la pista rápida y el hecho de haber terminado su estreno en dos sets le dan una ventaja real sobre una rival que jugó tres. Espero un partido incómodo, con roturas en los dos lados y algún set apretado, así que el total por encima de 21.5 juegos tiene sentido; lo que no compro es un paseo, porque el -2 de hándicap exige que Charaeva se rinda pronto y no es su estilo.
Suzan Lamens — Solana Sierra
Las dos llegan con la sensación de haber esquivado una bala. Lamens estuvo a un paso de irse a casa contra Carolina Meligeni: la brasileña llevaba la iniciativa, tuvo el partido en la mano y saque para cerrarlo en dos ocasiones. La holandesa se salvó dejando de precipitarse, usó el tie-break como reinicio emocional y, con ventaja en el set decisivo, se convirtió en la más sólida: 3-6 7-6(2) 6-2.
Sierra también necesitaba un abrazo del marcador. Ganó el primer set a Cadence Brace, se perdió en la parte media y firmó un tercero muy claro, 6-4 3-6 6-1, con mejor colocación y menos pasividad. Le hacía falta: su verano sobre pista rápida había sido duro, con derrotas como el 1-6 1-6 ante Aoi Ito y el 1-6 2-6 frente a Elina Svitolina, y un balance de este año en pista dura muy por debajo de lo que acostumbra sobre tierra. No se han visto nunca antes.
El choque es rico porque Sierra acelera mejor, pero se atasca cuando nadie le presta ritmo, y eso es exactamente lo que Lamens sabe hacer: bola profunda, neutral, obligando a la argentina a inventarse el ángulo. Sierra ya avisó de que la altitud moderada la ayuda: «Me gusta jugar rápido y eso me beneficia» (Punto de Break). La contra es que Lamens gastó mucho más ayer y empieza temprano.
Aquí no tengo una respuesta firme, y lo digo sin pudor. El partido depende de la paciencia de Sierra: si ataca las bolas cortas de Lamens desde el principio, gana con cierta comodidad; si se impacienta y regala errores, la holandesa vive de eso. Lo veo largo, con cambios de mando, y el escenario de set decisivo me parece el más probable de los tres.
Nauhany Vitoria Leme Da Silva — Kaitlin Quevedo
Naná tiene dieciséis años, es la última brasileña viva en el cuadro individual y llega de un partido que fue más un examen de nervios que de tenis. No cerró el primer set cuando lo tuvo delante, se le escapó otra ventaja en el segundo y dos veces fue por detrás de una rotura en el tercero, y aun así ganó a Astra Sharma por 5-7 6-4 7-5. Ella misma lo resumió sin adornos: «Tuve que luchar en cada punto» (Tenis Brasil).
Enfrente, Kaitlin Quevedo, veinte años y ya dentro del top 105, hizo justo lo contrario: 6-0 6-2 a Anastasia Tikhonova, sin apuros y sin gastar. Su semana previa en Barranquilla fue más instructiva —ganó peloteos larguísimos a Sara Sorribes Tormo antes de que Claire Liu la contuviera— y, detalle nada menor, ya conoce a su rival de hoy: entrenaron juntas el sábado, algo que la propia brasileña admitió con una sonrisa. Primer cruce oficial entre ambas.
La pelea de fondo es entre el ruido y la rutina. Naná puede convertir la central en un acontecimiento y golpea con peso suficiente para incomodar a cualquiera; Quevedo tiene la misión de que todo parezca aburrido, alargar los peloteos y hacerle jugar una bola más justo cuando la adolescente empiece a apretar. El riesgo para la brasileña no es el rival, es la resaca emocional de una victoria enorme a menos de un día de distancia y un juvenil exigente en Nueva York a la espalda.
Creo que gana Quevedo, más fresca, más rodada a este nivel y con el plan más claro. Pero el 1.178 me parece caro para una jugadora de dieciséis años que ya ha demostrado que no se descompone: el +5.5 para Naná se me hace apetecible, y un set perdido por la española no me sorprendería lo más mínimo si el público se engancha temprano.
Jazmín Ortenzi — Paula Badosa Gibert
Badosa es el nombre grande que queda en esta zona del cuadro y su estreno fue exactamente lo que necesitaba: 6-3 6-2 a Justina Mikulskyte, empezando firme, perdiendo un rato el pulso del saque y recuperándolo sin dramas. Con tan poco entrenamiento al aire libre por la lluvia, una victoria sin sobresaltos vale más que una exhibición. «Estoy satisfecha con el nivel que jugué… me sentí bastante a gusto» (Tenis Brasil).
El argumento de peso, sin embargo, está en Nueva York: ganó a Daria Kasatkina por 6-1 6-4 y luego le plantó cara a Cori Gauff hasta el 4-6 6-7(5), con un golpeo muy parecido al de sus mejores tiempos sobre pista rápida. Arrastra una espalda crónica que su equipo vigila, pero dijo durante el US Open que llevaba meses sana, y en Sao Paulo no se le vio nada raro. De Brasil habla como de casa, y eso se le nota en la cara.
Ortenzi ganó bien a Chloe Paquet, 6-3 6-2, mandando con la derecha y sin dejar que el partido se volviera una prueba defensiva, pero después volvió a la pista para el dobles. Ese es el problema: jugó dos veces ayer y hoy se cruza con una bola mucho más pesada y temprana. Es tierrera de vocación —su año sobre superficie rápida ha sido flaco— y su única vía es la variación: cambiar alturas, no regalar ritmo, mover a Badosa antes de que coloque los pies. No hay precedentes entre ellas.
Badosa debería ganar, y con margen. Lo que me hace dudar es el tamaño del margen: el -7 de hándicap pide un partido casi perfecto, y la española ya mostró ayer que tarda un rato en encontrar el saque. Espero un 6-3 6-2 o similar, pocos juegos —el menos de 17.5 es defendible— y una Ortenzi peligrosa solo en el arranque, mientras la rival la descifra.
Eva Lys — Nadia Podoroska
El partido más humano del día. Lys convive con una espondiloartritis que le obliga a administrar cada semana de entrenamiento; Podoroska vuelve de una cadena interminable de cadera, hombro y una inflamación en el tendón del antebrazo. Las dos miden su temporada menos por los títulos que por acabar los partidos enteras.
Lys empezó arrolladora contra Gabriela Cé y luego se apagó: un 6-1 inicial se convirtió en 5-7 y 7-5 final, con la lluvia partiendo el encuentro en dos días y la alemana teniendo que volver a sufrir otra recta final. «Tuve dificultades y estaba muy nerviosa, pero estoy muy feliz por haber ganado» (Tenis Brasil). Su año en pista rápida es magro, y ella misma reconoce que le falta confianza para cerrar.
Podoroska, en cambio, resolvió limpio: 6-3 6-4 a Lucrezia Stefanini, sin dejarse arrastrar a una guerra de desgaste, y con un año en pista dura sorprendentemente bueno a base de partidos ganados en categorías menores. Ya perdieron una vez: en Budapest 2024, sobre tierra, Lys se impuso con claridad, 6-3 6-0, aunque aquella Podoroska y esta no son la misma jugadora. La clave es de metros: si Lys entra en la pista y golpea temprano, gana; si se echa atrás a esperar, la argentina sube bolas, alarga los peloteos y la devuelve a esos momentos de cierre que tanto le pesan.
No lo tengo claro, y el 1.44 de Lys me parece optimista para alguien que ganó tres de sus últimos diez partidos en esta superficie. Su tenis es mejor, eso no lo discuto; su cabeza, hoy, no tanto. Me sale un partido largo, con el segundo set decidiendo el ánimo, y el más de 20.5 juegos me parece la lectura más honesta del duelo.
Badosa contra el reloj, Naná contra sus nervios y dos regresos que se cruzan de noche
Las tres preguntas del día me parecen claras: si Badosa puede repetir el nivel de Nueva York cuando nadie la mira, si Naná Leme Da Silva convierte la euforia en libertad o en prisa, y si Eva Lys recupera la costumbre de cerrar partidos. Alrededor, un detalle que la lluvia ha vuelto decisivo: Avanesyan, Podoroska y Quevedo terminaron sus estrenos en dos sets, y sus rivales no. En septiembre, a esta altura del año, eso se nota en el tercer set.
Yo me quedaría sobre todo con el duelo armenio de las 15:00 y con la central brasileña una hora después, que es donde el ruido puede cambiar un partido. Los pronósticos concretos de estos cinco encuentros los firman los tipsters de IA en las páginas de cada partido, y ahí se entra en el detalle que aquí solo he insinuado.

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