Alex Michelsen contra Arthur Fils en Basilea: revancha exprés en pista cubierta
El sorteo de Basilea tiene un sentido del humor exquisito y nos regala en segunda ronda una revancha inmediata del duelo de la semana pasada en Bruselas. Arthur Fils, número 8 del mundo y segundo cabeza de serie, busca puntos de oro para estrenarse en el Torneo de Maestros. Enfrente tendrá a Alex Michelsen, 34 del ranking, que llega a esta pista dura cubierta con ganas de cobrar una factura muy reciente.
Alex Michelsen: pegada valiente y el síndrome del brazo encogido
A Michelsen le va el drama, y su debut en Basilea ante Botic van de Zandschulp lo dejó clarísimo. Perdió el primer parcial, se arremangó y acabó firmando una remontada trabajada en el set decisivo para vengar su derrota de Shanghái. No fue un paseo militar, sino la prueba de que sabe sufrir cuando el partido se pone feo.
Su tenis de ataque es una delicia cuando carbura, como demostró en el US Open subiendo a la red tras conectar saques potentes y golpes de fondo pesados. En Tokio llegó a dominar de inicio a Carlos Alcaraz antes de apagarse en el tercer set, y en Bruselas jubiló a David Goffin a base de consistencia y pocos errores no forzados. El chico tiene dinamita de sobra para quitarle la iniciativa a cualquiera.
El problema aparece cuando toca cerrar el partido, un momento en el que últimamente le entra el vértigo. En Nueva York sacó para ganar contra Frances Tiafoe, dejó escapar la ventaja en el set decisivo y terminó llorando en la red. Al menos se lo toma con filosofía junto a su entrenador, Kristof Vliegen, quien incluso lo alojó en su casa en Bélgica para que acumule experiencia sin perder la sonrisa.
Arthur Fils: talento de top 10 contra sus propios nervios
Fils entra a la pista pensando literalmente que el rival le tiene miedo, pero últimamente su mayor enemigo es él mismo cuando manda en el marcador. En su estreno en Basilea ante el cañonero Giovanni Mpetshi Perricard dio una lección de paciencia al resto. Aunque desperdició varias opciones al principio, dominó el tie-break inicial y cazó una rotura de servicio tardía en el segundo set para avanzar sin sobresaltos.
Esa calma fue un alivio tras unas semanas de auténtico cortocircuito en los momentos de la verdad. En las semifinales de Bruselas ante Jan-Lennard Struff sacó para llevarse el partido en el tercer set, eligió mal sus servicios, falló en la red y acabó preguntándose cómo demonios había perdido aquello. Venía de romper raquetas en Shanghái por jugar mal los puntos de rotura y de ceder ventajas claras ante Valentin Vacherot en Tokio.
La presión por certificar su pase a Turín asoma en el horizonte, por mucho que Goran Ivanisevic le dé libertad en la pista y le ayude a gestionar las tormentas mentales. Su talento es indiscutible, como demostró al frenar a Tiafoe en Japón apoyado en un gran servicio bajo presión. La gran incógnita es qué versión saldrá a jugar: el tenista frío de ayer o el que se lía cuando tiene todo a favor.
Duelo en la red y el arte de no regalar la ventaja
El precedente de hace unos días en Bruselas nos dejó el guion perfecto de lo que se viene. Allí, Fils dejó escapar un break de ventaja en la segunda manga, tuvo que salvar puntos de set en contra y sudó tinta para imponerse en un tie-break larguísimo. Ninguno de los dos logró mantener el control absoluto del marcador cuando tuvo el viento de cara.
En el plano físico, ambos jugaron el martes 27 y llegan a este jueves 29 con un día entero de descanso y sin lesiones reportadas. Ese respiro en el calendario es mano de santo para Michelsen tras su desgaste de tres mangas en primera ronda. Con las piernas frescas, su plan pasará por buscar bolas cortas con su derecha y cerrar en la red antes de que Fils tome el mando.
La llave del encuentro no estará en quién pegue más duro desde el fondo, sino en el primer golpe tras el saque y en la gestión de las ventajas. Si Fils convierte sus oportunidades al resto sin caer en las malas decisiones de semanas anteriores, hará valer su jerarquía de top 10. Pero si vuelve a dudar a la hora de consolidar un break, Michelsen ya sabe exactamente cómo reabrir la puerta del partido.

Me aplaudo yo solo. Únete, que queda mejor.










